Hace mucho tiempo que el mundo no vivía una sacudida como la que hemos vivido en las últimas semanas, ante este cambio inminente del mundo como lo conocemos, no me queda la menor duda que modificaremos la manera en la que vemos las cosas y nuestros hábitos de consumo. Tal vez seamos más responsables de lo que deseamos, compramos y usamos.

Bajo este contexto las empresas tendrán que reinventar sus modelos de negocio, la forma de afrontar el riesgo y sobre todo cómo proveen de productos y servicios a un consumidor diferente, porque si algo es ahora cierto es que todo cambió y seguirá cambiando de maneras inimaginables en el presente.

El encierro puso a prueba el trabajo a distancia, los procesos y la manera en la que medimos la productividad. Las agencias tendremos que cambiar no sólo hacia afuera en los servicios que ofrecemos a nuestros cada vez más demandantes clientes, sino hacia adentro en cómo nos organizamos y trabajamos de maneras más flexibles.

La comunicación y el marketing deberán de adaptarse a esta nueva realidad. Se nos pedirá más que nunca ser eficientes y efectivos, generar mensajes precisos y sobre todo congruentes: congruentes con lo que decimos que ofrecemos y lo que realmente entregamos, congruentes con un consumidor cada día más consciente y exigente del impacto en el mundo que ese producto representa.

Bien dicen que en las crisis hay también oportunidades, está en nosotros saber reinventarnos y buscar alternativas para una industria que necesita adaptarse a este cambio. Si no cambiamos nosotros, cómo podremos ayudarle a nuestros clientes a cambiar ellos mismos, a mantener sus marcas vigentes en este ritmo vertiginoso. Porque no sólo está cambiando el mercado, también las reglas de hacer los negocios y la forma de distribuir las cosas (e-commerce, rappi, etc).

Sin duda serán meses y años complicados, diferentes. Pero también nos traen la oportunidad de hacer de una vez por todas las cosas de otra manera, de replantear el rumbo de nuestro destino. Ojalá estemos a la altura de la oportunidad y aprovechemos esta sacudida para lograr un cambio positivo, para ser mejores como profesionales, como empresa, como industria y sobre todo como personas.

De ese nivel pienso que es la transición que estamos viviendo. Así que cuando pensemos dónde queremos estar en 5 años, hagamos un compromiso grande como industria, un reto que esté a la altura de los tiempos y que nos lleve a un mejor lugar

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