Es indudable que el mundo hoy, está totalmente interconectado, lo que sucede en una región del globo, afecta directamente al resto de las regiones. Lo que en un inicio pudiera parecer un fenómeno local, termina afectando a industrias completas.

En los últimos años hemos sido testigos de una creciente tensión entre Estados Unidos y China. El T-MEC que firmó ciertas restricciones, el acuerdo transpacífico, la caída en el precio del petróleo afectando las cadenas globales de suministros. Estamos viendo una desaceleración económica en muchos países, de diferentes continentes.

Hablar de las perspectivas del 2020 al 2025, es hablar del momento histórico que estamos viviendo, y de los efectos que dejará esta crisis sanitaria, que muy rápidamente se ha convertido en económica y social.

Estos acontecimientos representan un parteaguas, un antes y un después en diversos sectores, así como cambios en la forma de entender el trabajo, reinvención en las formas de consumo y múltiples formatos de atención en toda la cadena de valor.
Después de los esfuerzos de contención y estabilización que realizan las marcas, entrarán en una fase de recuperación. Las decisiones que están tomando en este momento, impactarán directamente su futuro; de ahí la importancia de su intuición, para que sean las acertadas.

Durante los próximos años, aunque empezando en los próximos meses, observaremos algunas de las siguientes tendencias:

•Migración de talento humano a zonas fuera de las grandes ciudades con modalidades de teletrabajo y telepresencia en diferentes niveles socioeconómicos.

• Sofisticación de la cadena de suministro por productos que se resguardan en almacenes.

• Los países con mayor efecto económico por este acontecimiento son Perú y Chile por el impacto en las exportaciones.

• Debido a la cancelación masiva de ferias y exposiciones, carnavales y eventos culturales, se buscará llevar la experiencia de visita a través de modelos alternos, lo que significa una oportunidad para amplificar la influencia con mercados potenciales.

• Habrá demora en la liberación de 5G y aplicaciones de inteligencia artificial aunada a mayor tensión por la competencia entre Estados Unidos y China en estos rubros.

• Éxodo de manufactura de Asia hacia Europa y América, con una reducción de participación de China en la cadena de suministro al ser más costosa e ineficiente, así como una tendencia hacia la descentralización de las cadenas de valor. Actualmente China manufactura el 24% de los productos del mundo.

• Observaremos mayor cooperación comercial en clusters geográficos.

• Habrá nuevos protocolos no solamente en la aviación, centros de consumo, hotelería y centros de reunión masivo para encuentros, sino también para temas de negocios, culturales y deportivos.

• Se tendrán que ajustar los modelos de negocio, el portafolio de productos, el nivel de influencia en los ecosistemas en los que participan las marcas, entre otros aspectos.

• Explosión de servicios de última milla.

Si bien, no tenemos en este momento la absoluta claridad de la afectación que tendrán las marcas, o si el impacto será temporal o permanente. Éste definirá la vigencia o no de su propuesta de valor. Redefinirá la manera en que trabajan, la forma en que gestionan su operación, su relación con el talento humano interno, la complementariedad que tienen con aliados estratégicos y con los equipos de expertos que los acompañan como empresas de Marketing, Comunicación, Inteligencia Comercial y demás organizaciones especializadas.

La oportunidad para los siguientes años estará relacionada con tener una oferta de valor integral, que incluya innovación en el más amplio sentido (innovación en los productos, los procesos y sistemas), así como la capacidad de respuesta y adaptación de las marcas.

En la medida en que tengamos una visión ampliada y sistémica durante los siguientes años, a través de un pensamiento estratégico, analítico, profundo, con iniciativas puntuales que aporten valor incremental a las organizaciones, con gran eficiencia en la ejecución y con tecnología. Tendremos la oportunidad de seguir creciendo o perder relevancia con la comunidad que atendemos.

Por otra parte, es importante reflexionar respecto a cómo estamos conectando con el mercado y cuáles podrían ser las nuevas formas de relacionarlos con los diferentes segmentos actuales y futuros. Por ejemplo, la virtualización de operaciones, o la capacidad y velocidad de respuesta, o las re-definición de estrategias diferenciadas para la generación de demanda.

Estamos en una era de cambio de paradigmas, lo cierto es que ya no podemos seguir haciendo lo que hacíamos. Debemos iniciar un proceso permanente de re-generación en las empresas, con efectos multiplicadores en lo que ofrecemos (productos/servicios). Ésta es la nueva forma de entregar valor y los mercados cada día brindan mayor fidelidad a las marcas que muestran tener el compromiso de generar alto impacto en valor social, ambiental, económico y humano.

Pocas marcas pueden hacerlo por sí mismas, sin embargo, la mayoría deberán implementar un cambio de cultura y necesitarán compañeros de viaje, con una visión integral y sistémica para co-crear esta nueva realidad para transformarse.

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