• Naciones Unidas estima que hay alrededor de 70.8 millones de personas en el mundo desplazadas de su lugar de origen

  • Según el Pew Research Center, 75 por ciento de la población cree que los inmigrantes son una fortaleza, no una debilidad

  • Durante el “Muslim Ban” de 2017 en Estados Unidos, marcas como Google, Lyft y Airbnb se opusieron a la medida

Un problema irónico en el país es el de la migración. Por un lado, causa mucha indignación el trato que se le da a los refugiados mexicanos y centroamericanos en Estados Unidos (EEUU). A la vez, algunas políticas favorables a grupos de refugiados que permanecen en la República no siempre son bien recibidas por la población. Con elementos como la Responsabilidad Social Corporativa (CSR) y la reputación en juego, se les presenta una decisión a las marcas.

¿Deberían las marcas contratar refugiados para sus empresas? No se trata de una pregunta al azar. Entre enero y septiembre de 2018, el Gobierno de México recibió más de 15 mil solicitudes de asilo de Venezuela, Honduras, El Salvador y Guatemala. Un reporte de las Naciones Unidas, citado por La Jornada, apunta que menos de la mitad de estos individuos tiene un empleo. De ellos, nueve de cada 10 no tienen un contrato por escrito.

Por un lado, se trata de individuos con ganas de trabajar. Personas que, además, ayudan a alcanzar objetivos económicos, financieros y productivos clave. Al mismo tiempo, el tema de la migración es controversial. Según Migration Data Portal, el público, a escala global, está muy dividido sobre cómo deberían las autoridades abordar el problema de la migración. En ese sentido, queda claro que podría poner en riesgo la reputación de las marcas.

A favor o en contra, una posición riesgosa para las marcas

Medium apunta que, con el hambre de acción de las jóvenes, las marcas no deben preguntar si actuar o no. Pero Forbes apunta que estas acciones no deben tomarse a la ligera. Menos aún en México, donde, como escribe The Guardian, hay vocales defensores en ambos lados de la moneda en migración. Pero Carol Pérez Asuaje, directora de asuntos públicos en WeWork Latam, apunta que incluso en el país, es más peligroso permanecer neutral.

La tendencia hoy en día es a atreverse […]. No hacerlo es lo que te hace cuestionarte, como consumidor. Yo veo la marca que apoya a cierta causa, versus la otra que puede que me guste más el sabor… yo digo, prefiero apoyar la A, la primera, porque sé que va alineada a nuestros valores. Siempre, todas las marcas, tenemos el riesgo que a la gente no le guste lo que hiciste […]. El que se adelanta y habla, gana. El que se queda atrás, pierde.

Contratar refugiados, cuestión de deber

En este sentido, es fundamental que las marcas tomen una postura acorde a sus valores, la defiendan y la den a conocer entre su público. Pero en el tema de migración, así como en muchos otros asuntos sociales, es crucial que las compañías entiendan el sentido de alzar la voz en este tema. No se trata de sumarse a la tendencia para atraer a otras audiencias o mejorar la reputación. Debe hacerse porque, como apunta Pérez Asuaje, es lo indicado.

Se trata de una crisis humanitaria, que la gente tiene la mala percepción que le pertenece al sector público. Pero estas crisis son de humanos, y los humanos somos todos. En el sector privado jugamos un rol fundamental. […] Si tú te preocupas por uno, la retribución de ese humano de vuelta para tu empresa va a ser o igual, o superior. […] Desde el punto de vista humano, desde el punto de vista de negocios, no hay razón por la cual no involucrarse.