Con poco más de 9 millones 663 mil 963 impresiones en redes sociales (según Tweet Research) bajo la etiqueta “Hawaii”, este sábado en redes sociales se notificaba de una falsa alerta de misil balístico que causó preocupación y crisis entre los ciudadanos de la isla.

El caso es especialmente relevante si consideramos que la alarma llegó a los dispositivos móviles de los ciudadanos. Aunque podría suponerse que el error fue causa de una falla en algún algoritmo o servicio de entrega de información, información publicada por CNN reportó que el error fue provocado por un error humano, que ocasionó que el alarmante mensaje se transmitiera ademas en medios de comunicación como televisión y radio.

Poco mas de 30 minutos de ser enviado el primer mensaje, autoridades de aquella región desmintieron la información mediante un nuevo envío a los dispositivos de la población, así como diversos mensajes publicados mediante cuentas oficiales de Twitter.

El pánico generado por este error que tomó dimensiones superiores gracias a la tecnología no es menor si se considera las recientes amenazas de Corea que ubican a Hawaii como una zona vulnerable.

No obstante, lo sucedido este sábado demuestra una vez más los impactos que la difusión de información falsa a través de dispositivos móviles y espacios tan confiables para el consumidor como las redes sociales pueden tener no sólo a nivel de comunicación, sino a niveles mucho ás complejos como la estabilidad de toda una sociedad.