Ante la saturación de información a la que se enfrenta el consumidor actual, elaborar acciones de publicidad arriesgadas se ha convertido en una obligación para las marcas. Netflix es el mejor ejemplo de esta regla no escrita dentro de la industria publicitaria actual.

Para la mayoría de las firmas a nivel mundial, cuidar su reputación en redes sociales es una tarea esencial para mantener el bienestar de sus negocios. Recordemos que de acuerdo con un estudio del Foro Económico Mundial, en promedio más del 25 por ciento de el valor del mercado de una compañía es directamente atribuible a su reputación.

Por tanto, mantener controlados a los haters o trolls que quieren reducir a añicos la imagen de sus marcas es la labor diaria de los equipos de social media de las empresas.

Los especialistas indican que la mejor manera de combatir a estos peculiares y dañinos personajes es seguir tres acciones básicas: Ignorar, reportar y bloquear. Sin embargo, desde la óptica de Netflix está no es la única salida.

De un tweet desagradable a la mejor publicidad

El usuario de Twitter identificado como Hank (@AlexSAncheski) publicó a mediados del mes de enero un mensaje en contra del catalogo de Netflix el cual, de manera peculiar, criticaba la “poca calidad” de las producciones entregadas a los suscriptores.

El mensaje no generó gran impacto; a más de un mes de su publicación apenas suma 8 retweets, 16 likes y tres mensajes, en donde uno de ellos está firmado por la cuenta oficial Netflix Pelis España, el cual dice: “Estamos en ello. Con amor. Netflix”.

Si bien este mensaje pudo pasar desapercibido y sin mayor impacto para la marca, Netflix decidió que no fuera así y convirtió el enfadado mensaje del usuario en un espectacular ubicado en la plaza de Colón, en Madrid.

En una entrevista al diario La Verdad, Hank aseguró que representantes de la plataforma de contenidos audiovisuales norteamericana se pusieron en contacto con él hace unas semanas porque les había gustado el tweet y querían pedirle permiso para usarlo con su cuenta de Twitter en una valla publicitaria.

Luego de que la ejecución exterior fuera aplaudida por la industria y los usuarios de redes sociales, el humor del primer afectado parece haber cambiando, con lo que a tono de humor publicó en su perfil: “Pues sí,  amigos,  ya puedo poner en el currículum que he hecho publicidad con Netflix”.

Seguridad en el producto

Este tipo de acciones que salen de lo convencional y que logran convertir una posible debilidad en una fortaleza son las que las marcas necesitan para destacar ante una evidente saturación de información.

Recordemos que en la actualidad, una persona que habita en una ciudad y que se mantiene informado a través de los diferentes medios de comunicación disponibles recibe en promedio 3 mil impactos publicitarios al día, lo que supone en que un año está expuesto a más de un millón de acciones publicitarias, a decir de un estudio firmado por Zenith Media.

No obstante, apostar por estas prácticas demanda tener productos confiables y seguros que sin publicidad sean capaces de conquistar al consumidor y demostrar el valor que ofrecen. En más de una ocasión, Netflix ha demostrado tener esta confianza en su servicio.