No existe duda alguna en que las dinámicas laborales nunca podrán volver a ser las mismas. Desde la adopción del trabajo remoto, hasta la necesidad de reinventar la estética de los centros laborales, la relación entre empleados y empleadores se modificará de manara radical.

Como lo indica Ricardo Rodarte, Director General de OCC Mundial, “ya cambió la forma de vivir, de socializar, de trabajar y cambió en muchos sentidos para siempre, es decir, esto no es un cambio temporal, sino todas las decisiones de negocio, de organización, de adaptación deberán de ser vistas con el ojo de largo pazo y permanencia. Todos vamos a seguir aprendiendo mucho de esto, lo importante es sacar lo mejor de esta situación”.

Comencemos por entender que estas nuevas relaciones se darán en un contexto caracterizado por la pérdida irreparable de empleos que promete ser la constante cuando menos durante los siguientes meses.

Desempleo, la norma

Cuando menos así lo indican los pronósticos de Banco Base, mismos que estiman que para el cierre del año se destruirán cerca de 1.86 millones de empleos formales, luego de que en julio (mes corriente) se verían afectadas cerca de 31 mil 543 plazas.

Adicional a esto, la firma indican que a partir de agosto podría darse una segunda ola de desempleo en donde se perderían cerca de 223 mil 286 empleos, la cual se extendería hasta septiembre cuando se prevé que la pérdida de puestos laborales ascienda a 358 mil 681.

Una encuesta de Gartner señaló que hasta el 48 por ciento de la fuerza laboral preferirá trabajar de forma remota después de la pandemia.

Esto no sólo son malas noticias para la fuerza laboral del país; las empresas desde su interior tendrán que ajustar a estructuras más pequeñas que sean capaces de ser flexibles para alcanzar los objetivos incluso más grandes que los que se tenían antes de la pandemia.

Esta tendencia obligará a las organizaciones a cambiar. De acuerdo con OCC Mundial, el 75 por ciento de las empresas se mantiene convencida de que aunque vuelva a sus operaciones presenciales  no significa regresar a la forma en la que trabajaban antes del COVID-19.

Las dos caras de la moneda

Aunque esto podría ser una obviedad, lo realmente interesante es la discrepancia que existe entre los dos jugadores involucrados sobre la percepción en las condiciones en las que se abrazará esta nueva normalidad.

La relación entre desempeño y reconocimiento deja en claro este fenómeno. Según la fuente antes citada, para el 79 por ciento de las empresas el desempeño de sus empleados  es desde normal a muy alto. No obstante, el 49 por ciento de los empleados asegura que su trabajo ha sido poco valorado durante la cuarentena.

Este tipo de fenómenos se replicarán en diversas aristas del terreno laboral lo que no dejará otro camino más que adaptarse a nuevas normas tanto del lado de los empleados como de los empleadores.

“Tenemos una gran población de profesionistas que ahora están viviendo un cambio de paradigma en sus empleos, y tanto empresas como fuerza laboral deben adaptarse a ellos para continuar su crecimiento”, señala Guillermo Bracciaforte, cofundador de Workana.

Todo estará en la compensación 

Si bien son muchos factores los que se deberán de trabajar para adaptarse a esta nueva normalidad, lo cierto es que uno de los aspectos que ganará especial peso será percepción de retribución y compensación por el trabajo realizado.

Sueldos competitivos y prestaciones superiores a la ley no dejarán de ser claves para mantener la satisfacción de los empleados y establecer una buena relación con el empleador; no obstante, la flexibilidad será un nuevo condicionante.

La capacidad de los empleados y empleadores para sumarse a nuevos modelos de negocio, nuevos objetivos y nuevas estructuras será crucial.

La exigencia, por una parte, vendrá de alcanzar objetivos mayores con un menor número de colaboradores, mientras que por otro lado, se privilegiará el mantenimiento de modelos remotos o bien horarios flexibles que han probado su efectividad en medio de la emergencia sanitaria.

Como concluye Julio Castrejón, country manager para México de Puré Storage, “las expectativas de lo que es o será normal han cambiado de muchas maneras. La forma en que operan las empresas hoy se ha transformado dramáticamente en comparación con hace solo seis meses. En este momento, la atención sobre la tecnología y su capacidad para adaptarse y prosperar en circunstancias cambiantes nunca ha sido tan grande. La inversión debe centrarse en modelos de consumo flexibles con infraestructura que admita la máxima flexibilidad y opcionalidad, lo que permite a los equipos implementar y escalar rápidamente nuevos proyectos y aplicaciones”.

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