La tarde de este viernes en punto de las 5 de la tarde tiempo de Santiago, comenzó la que se ha denominado en redes sociales #LaMarchaMásGrandeDeChile, iniciativa que reúne a ciudadanos, movimientos sociales y organizaciones de todo tipo a favor de los derechos humanos, la igualdad y la democracia de aquel país.

La megamarcha que reúne a más de un millar de personas está encabezada por el movimiento autodenominado “Unidad Social” misma que mediante esta convocatoria ha fijado postra contra “las políticas neoliberales del gobierno” sobre tres ejes principales: “Retiro de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, retiro del Congreso de todas las leyes que vayan en contra del pueblo y una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente”.

Desigualdad y su impacto en el comercio

La movilización, que tiene su epicentro en Santiago pero que replica en otros distritos y ciudades del país, parece ser la cumbre de las protestas que comenzaron hace unas semanas en aquella nación ante el incremento del precio del boleto del transporte subterráneo, el cual se elevó de 800 a 830 pesos chilenos (1.13 a 1.17 dólares).

Este fue el detonante para que muchas organizaciones sociales, estudiantiles y sondables convocaran a marchas y huelgas ante la creciente desigualdad económica en Chile y las dificultades que tiene la ciudadanía para acceder a los servicios, recursos y necesidades básicas de cualquier persona como el agua potable, la educación y los servicios de salud.

Las constantes protestas, que en muchos casos derivaron en actos violentos e ilícitos relacionados con saqueos y afectaciones a los inmuebles de diferentes comercios, se calculan en pérdidas por miles de millones, en donde las unidades de negocio locales son las más afectadas.

La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) calculó que las protestas en el país contra la desigualdad y el gobierno de Sebastián Piñera han generado pérdidas comerciales por más de mil 400 millones de dólares.

De manera puntual, las estimaciones del organismo indican que de esta cifra 900 millones están relacionados con los destrozos ocasiones por saqueos y destrucción de tiendas, mientas que 500 millones responden a la caída en ventas por comercios cerrados y la poca afluencia de clientes ante el clima de inseguridad.

Adicionalmente se puntualiza que son cerca de 25 mil establecimientos o puntos de venta afectados, en donde 10 mil de ellos pertenecen a medianas y pequeñas empresas.

Los acontecimientos en Chile tendrán impactos cuando menos al mediano plazo en materia de consumo si consideramos que son cerca de 400 mil trabajadores (de los 1.3 millones que se estima emplea el sector comercial) los que han visto afectadas sus actividades e ingresos a causa de las protestas.

El rol de las marcas en tiempos de crisis

Ante estas cifras diversas marcas han fijado postura exigiendo al gobierno garantizar la seguridad para sus empleados y sus establecimientos que se han visto afectados de manera importante en las últimas semanas.

La situación ha escalado a niveles tan elevados que el sector empresarial en Chile ha tomado ciertas iniciativas para entregar una situación que contribuya a mejorar la condición social que detonó estos movimientos.

De esta manera, hace algunos días se puso en marcha la iniciativa Desafío10X.cl la cual invita al sector empresarial y privado a comprometerse a reducir las brechas salariales entre sus empleados.

Este programa, cuanta hasta el momento con la firma y compromiso de más de 600 compañías que buscan entregar una solución para restablecer la salud del mercado en el que operan.

Este tipo de propuestas en tiempos de crisis resulta de especial importancia para fortalecer la relación entre marcas y consumidores, no sólo por las garantías que puede ofrecer para mantener la salud de la cadena de consumo, sino también por las expectativas que los clientes tienen sobre las compañías que va más allá de la satisfacción de una necesidad mediante una compra.

Mucha confianza, mayor responsabilidad

Las marcas como empleadores y como actores sociales tienen una responsabilidad importante de mejorar su entorno ante los niveles de confianza que expresa el consumidor en tiempos complejos como los actuales.

De acuerdo con el Trust Barometer 2019 de Edelman el 75 por ciento de las personas a nivel mundial confía en “mi empleador”, más que en las ONG, medios de comunicación y gobierno.  La expectativa de los empleados de que los empleadores potenciales se unan a ellos para tomar medidas en asuntos sociales (67 por ciento) es casi tan alta como sus expectativas de empoderamiento personal (74 por ciento) y de oportunidades de trabajo (80 por ciento).

De hecho, el 76 por ciento de los empleados a nivel mundial concuerdan en que deben ser los directores generales de las grandes empresas quienes tomen la iniciativa para el cambio social, en lugar de esperar a que lo imponga el gobierno.

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