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Medios digitales ¿sin credibilidad?

Hoy más que nunca el desarrollo de información que desde cualquier óptica genere sensaciones de confianza y credibilidad entre las audiencias es pieza vital para mantenerse de manera sana en la conversación.

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En momentos en los que los medios de comunicación son más diversos -tanto en número como en naturaleza-, los canales de distribución de dichos contenidos juegan un papel protagónico, tanto en términos de alcance como de transparencia.

Mario Campos, politólogo y conductor de foro TV

Como lo menciona Ana Sordo, gerente de marketing, contenido y campañas para HubSpot, “el contenido es el rey pero la distribución es el reino. Los canales de distribución tienen que ser canales inteligentes” entendiendo este adjetivo desde la óptica de afrontar las nuevas dificultades a las que se enfrentan los anunciantes para medir con certeza el rendimiento de sus acciones en digital.

Esto no es nada nuevo; sin embargo, hablamos de una exigencia que ahora toma nuevas dimensiones sobre todo en la arena digital. La credibilidad de los medios y distribuidores de información está en tela de juicio y no es un tema menor.

Fake news, el presunto culpable

Desde las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos el término ‘fake news’ se ha vuelto un asunto común entre los medios de comunicación.

Más allá de la influencia que este tipo de información pudo o no tener en el resultado del proceso electoral en la Unión Americana, para la industria mediática el verdadero impacto radica en la inversión publicitaria que es absorbida por medios cuyo único fin es propagar este tipo de contenido a cambio de mayores tasas de clics, así como en la calidad de información falsa que ha sido replicada incluso en medios de renombre.

Una investigación realizada por la agencia de noticias AP reveló que la visita promedio a estos portales sumaban hasta 685 mil visitas o clics, es decir, las ganancias ascendían a cuatro dígitos.

Otro análisis firmado por Pew Centre destaca al respecto que tan sólo en Estados Unidos, los medios oficiales han tomado en algún momento noticias falsas para incluirlas en sus agendas editoriales. La investigación señala que al menos 40 por ciento de las editoriales de aquel país han cometido este error.

Audiencias críticas como la mejor salida

Para muchos estudiados en el tema, la publicidad es causa y consecuencia de este fenómeno. El argumento radica en la fijación de los anunciantes en métricas como el CTR impulsaron el nacimiento de sitios concentrados en cumplir con esta métrica con tal de incrementar sus ingresos publicitarios. Ante esta afirmación, el reto para los medios de comunicación no es sencillo. Pérdidas de audiencia y, por ende, de anunciantes es el desafío a vencer, situación que aunada a la falta de credibilidad en la información -plantea la búsqueda de nuevas formas de acreditación, en donde el nombre del medio  no bastará.

Uno de los caminos más viables y a la mano para sortear tan interesante obstáculo será no sólo entender, sino capitalizar las dinámicas de comunicación actuales, dentro de las cuales las audiencias son quienes tienen gran parte de la voz de autoridad.

Al hablar de lo que sucede en Twitter, por ejemplo, Mónica Portes, head of communication para Twitter SP Latam, refiere que hablamos de una plataforma abierta y pública que otorga “la oportunidad de desmentir tanto a otros usuarios como a los medios”, cualidad que de ser dirigida en el rumbo correcto será pieza clave para frenar los impactos negativos de las noticias falsas.

Bajo este entendido, el foco tendrá que estar en desarrollar audiencias más sofisticadas que tengan un criterio más amplio al calificar aquellos contenidos que son dignos de confianza y valides de aquellos que caminan por el sendero contrario.

Mario Campos, politólogo y conductor de Foro TV, refiere que lo más importante será “apostar por ciudadanos que sean más críticos de lo que ven; que sean capaces de ver no sólo los puntos de vista con los que coinciden sino también con los que difieren, que sean capaces de ser empáticos con los que piensan diferente a ellos para evitar esta trampa de la descalificación y avanzar a una sociedad que sea capaz de dialogar y entender otras perspectivas”.

Por tanto, la solución a todas las implicaciones que suponen las noticias falsas está en cultivar audiencias más criticas a través de la generación, distribución y réplica transparente de la información, situación que si bien está en el campo de los medios de comunicación también es asunto de las marcas y anunciantes.

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