Suscríbete a Merca2.0 y accede a más 3,500 artículos exclusivos a suscriptores. Haz clic aquí

ARTÍCULO EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES

Me asombré con un fax

No tengo 90 años tampoco. Y justamente eso es lo que creo que hace interesante el punto.

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Gonzalo Martínez, Intelligent Disobedience Bombay

Empecé a trabajar mientras estudiaba, y en mi primera agencia vi un fax.

Me recuerdo llamando a mi padre para decirle “de este lado del mundo pones un papel en el fax, llamas a alguien que puede estar del otro lado del planeta, y ambos pueden estar viendo el mismo papel al mismo tiempo”.

De ahí a tener “email”, celular para todos, internet, que las Palms fueran obsoletas, y en un abrir y cerrar de ojos a los celulares que todos llevamos hoy y con los que podemos hacer películas en 4K.

He visto más cambios tecnológicos en lo que llevo de vida, que las dos generaciones que me precedieron. Sin contar lo que va a venir.

¿y la generación que sigue?

Ha visto más cambios tecnológicos en menos de una década, que lo que todos nosotros hemos visto en nuestra vida.

Un par de cosas en las que pienso:

1. Trato, bajo todo concepto y fundamental para mi, de no perder la capacidad de asombro. Me aburre la gente que no se deja asombrar por nada.

2. Me obligo a aprender.

3. Busco, bajo todo concepto, que no confundamos forma con fondo. La estrategia jamás perderá su valor, la forma cambia constantemente.

4. Más que nunca, la tecnología nos permite hacer más con menos. Es una grandísima aliada. Aprovechémoslo para hacer el bien, para ayudar, para empujar un cambio para mejor (por chiquito que sea). Desde nuestro lugar tenemos esa posibilidad.

5. No se trata de hacer formatos de seis segundos porque el “attention span” es cada vez más corto. Se trata de contar buenas historias. Ejemplos sobran.

6. Mientras tanto, aprendamos (entre una sana combinación de medios y de creatividad) a contar historias poderosas en seis segundos.

Por repetitivo que suene, no deja de ser verdad: qué suerte tenemos de estar viviendo en estos tiempos.

“Qué suerte tenemos de estar viviendo en estos tiempos”

Otros artículos exclusivos para suscriptores