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Marcas y marcadores: Una integración americana

Marcas y marcadores: Una integración americana

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Desde hace algún tiempo se viene hablando de la posibilidad de que la Liga Mx y la MLS norteamericana terminen fusionándose para integrar las dos competiciones propias en una sola. Esto crearía un gran evento multinacional que se supone generaría importantes ganancias aprovechando principalmente el interés y sobre todo, la capacidad de compra de la población mexicana que reside en los Estados Unidos.

Sin embargo, el júbilo que dicha posibilidad había desatado en México, fue abruptamente interrumpido por la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Futbol (CONCACAF), al anunciar la ampliación de la Liga de
Campeones o Champions League, su principal torneo de clubes.

Al hacerlo más largo en duración y con más participantes de ambas competiciones nacionales, la CONCACAF reduce las fechas y las oportunidades de participación que los promotores de la Liga Norteamericana estaban buscando con el lanzamiento de esta propuesta. Así, este proyecto que nunca tuvo un sustento sólido, parece ya haber pasado a mejor vida.

Sin embargo, la nueva versión de la Champions League tampoco es la gran cosa. Y mucho menos lo es, la recompensa por participar en ella y ganarla.

El premio más atractivo es la obtención de un boleto para que el equipo triunfador asista a la Copa Mundial de Clubes representando a la Confederación, aunque también hay un “aliciente” económico que el ganador recibe por la obtención del título.

El campeón de la CONCACAF ingresa en su cuenta únicamente 500 mil dólares, mientras que el ganador de la Copa Libertadores que organiza la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL) obtiene 15 millones de dólares y el de la Champions League europea se hace de más de cien millones de dólares.

Dicha cantidad es a todas luces grotesca para un torneo que genera una cantidad mucho mayor de dinero, pero del cual no se dan a conocer públicamente las cifras y que se sigue capitalizando gracias a la participación obligada de los campeones y subcampeones de todos los países del área.

INTEGRACIÓN, LA SOLUCIÓN

En un hecho inédito sucedido en el 2016, la CONCACAF en conjunto con la CONMEBOL decidieron organizar en territorio norteamericano, la edición conmemorativa del centésimo aniversario de la fundación de la Confederación sudamericana con la llamada Copa América Centenario.

El resultado fue un rotundo éxito, no sólo en el plano deportivo, sino también en los aspectos comerciales del evento. Los ratings televisivos se dispararon, los estadios lucieron buenas entradas y dejaron considerables ingresos por taquilla y un gran número de patrocinadores se apuntaron para ser auspiciadores.

Esto creó un gran precedente de algo que perfectamente se podría ir gestando hacia el futuro: la creación de una Confederación Americana de Futbol que suprimiera las actuales CONCACAF y CONMEBOL y que uniera a todo el
continente futbolísticamente desde Canadá y hasta la Argentina.

La idea no es simplemente un sueño guajiro. De hecho, ya existe en otros deportes. La llamada FIBA Américas integra al baloncesto de todo el territorio americano y esta organización lleva ya muchos años trabajando de esta manera.

En el plano futbolístico, las ventajas serían notorias. Una América unida le podría dar mucho más batalla a la hegemonía balompédica que actualmente se concentra en Europa. La suma de los boletos disponibles para ir a la Copa del Mundo de futbol permitiría además que, los equipos pertenecientes a la CONCACAF, llegaran mejor preparados para competir a la justa mundialista.

Por si fuera poco, la Copa Libertadores de América ahora si haría honor a su nombre y albergaría a los clubes de todo el continente y no sólo a los del Cono Sur, como ocurre en la actualidad.

La otra gran ventaja provendría desde el punto de vista económico en donde las utilidades se maximizarían. Competiciones como la ya mencionada Libertadores o la Copa América de selecciones nacionales atraerían a un número mayor de patrocinadores, se jugarían más partidos, crecerían las audiencias televisivas y se
podrían vender más y mejor, los derechos televisivos.

La Copa América Centenario ya nos mostró el camino. Ahora sólo falta avanzar yconcretar una verdadera integración americana.

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