Guardadas las comparaciones, escribir mal es como tener mal aliento: siempre será causa de una no grata impresión. Pero en el caso del marketing, los errores y horrores ortográficos provocan desprestigio, pérdidas económicas y hasta la carrera profesional del o los responsables de cometer la falta.

Más allá de la exigencia que amerita un adecuado uso del lenguaje en cualquier profesión, la ortografía es un factor implícito de calidad en toda campaña, anuncio o estrategia de marketing que determinará su éxito, aceptación y posicionamiento entre los consumidores.

Imagen, credibilidad y confianza son factores en riesgo ante los errores en el uso del lenguaje, y son los profesionales de las redes sociales o community managers, los primeros responsables de cuidar su pulcritud y buen uso, ya que a través de su trabajo pueden determinar el éxito o fracaso de cualquier asignación laboral.

De acuerdo con LinkedIn, en México existen más de 400 mil community managers y una falta de su parte puede volverse viral en redes sociales.

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Las empresas entienden que la comunicación es una habilidad indispensable en cualquier negocio, y una correcta escritura determinará su aceptación o rechazo, su éxito o fracaso, su empatía o animadversión.

Un estudio de The College Board señala que las grandes empresas mundiales gastan más de 3 mil millones de dólares al año para que sus empleados aprendan a escribir. De esta cantidad, 2 mil 900 millones son destinados a los trabajadores de la compañía y no a las nuevas contrataciones, que en teoría, deberían ser quienes más formación podrían necesitar para adaptarse al estilo de la empresa.

De ahí la relevancia que una buen ortografía adquiere al momento de buscar trabajo y formar parte de alguna empresa. Presentar un currículo pulcro y bien escrito, adicional a las pruebas ortográficas aplicadas a los aspirantes, son determinantes para la contratación o no del candidato.

En México, país con escasos hábitos de lectura, el problema de la correcta escritura puede ubicarse, en su origen, en una deficiente educación básica.

Durante 2015, el Instituto Nacional para la Evaluación (INNE) presentó el estudio “La ortografía de los estudiantes de educación básica”, en el que se indicaron los errores más frecuentes de los jóvenes estudiantes mexicanos.

Verbos mal conjugados, mal uso de nexos y adverbios, omisión, adición o sustitución de letras, segmentación de palabras, problemas para entender y emplear una adecuada acentuación, son algunas de las malas prácticas ortográficas que se asocian directamente a un deficiente uso del léxico, poca lectura y desatención en el proceso de escritura.

Si este mal se arraigó en la primaria y secundaria, es muy difícil que en la preparatoria o en la universidad los alumnos mejoren sus hábitos de escritura. Incluso, hay casos de estudiantes de posgrado que desconocen las reglas básicas gramaticales, signos de puntuación, entre otras fallas y omisiones del lenguaje.

Repercusiones en el negocio

Si un plan de negocios que se presentará a inversionistas o clientes tiene una falta, existe una gran posibilidad de que el negocio se venga abajo. Por el contrario, la buena ortografía y redacción ofrece confianza y credibilidad.

Lo mismo ocurre en el mundo digital. Muestra de ello es Google y sus recompensas a los contenidos de calidad en Internet.

Si bien la ortografía no es factor directo de ranking, existe una correlación entre el posicionamiento SEO y los contenidos bien escritos, por lo que un sitio web con información mal escrita difícilmente podrá adquirir la reputación necesaria para lograr un número significativo de enlaces, menciones y visitas.

Lo anterior ocurre porque el buscador privilegia la calidad en los contenidos y la correcta ortografía tendrá siempre una influencia decisiva.

‘Ola k ase’ o escribir mal como estrategia

Aunque parezca una aberración, muchas empresas han usado la estrategia inversa, es decir, deliberadamente emplean la mala ortografía para darle realce a sus campañas de publicidad.

De esto dio cuenta el diario El País en su artículo La publicidad con faltas de ortografía, un (triste) éxito de marketing, en el que refiere que hay empresas que para conectar con futuros compradores cometen errores a propósito.

Para ejemplificar lo anterior, el diario español cita el caso de Starbucks que escribía mal el nombre de los clientes con el fin de que estos hicieran una foto y la colgaran en sus redes sociales. El resultado: una de las campañas de publicidad más baratas y de mayor éxito.

Casos lamentables

A mediados de año, Margarita Zavala, la ahora candidata independiente en busca de la presidencia de México, lanzó una campaña de marketing político a través de la instalación de varios espectaculares en la Ciudad de México.

“¿Estás listo para un México donde quien trance no avance?” (sic), se leía en un anuncio colocado en los límites de la Ciudad de México con Naucalpan.

El error no pasó desapercibido por los usuarios en redes sociales quienes no dejaron la oportunidad para pulverizar la campaña y viralizar el error ortográfico en la frase de campaña.

Esfuerzos notables

Para destacar, la campaña de Larousse contra la mala ortografía lanzada a finales de 2016, en la que a través del hashtag #NoEsLoMismo, se convirtió en un emblema de la defensa del lenguaje.

Son 25 diferentes frases que se colocaron en espectaculares, pósters, vallas, anuncios luminosos, vagones del metro, andenes y en algunas calles de las colonias Condesa y Roma, en la Ciudad de México.