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Los tenis baratos de Zara y la crisis de Nike: ¿De verdad el público quiere productos low-cost?

¿Por qué parece que es cada vez más común que las marcas lancen productos baratos para reforzar sus portafolios o acabar con los rivales?

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Bodega Aurrerá
  • Según Retail Technology Review, los productos baratos tiende a acelerar la tasa de crecimiento de la compañía a corto plazo

  • También permitiría mantener un superior segmento del mercado e incluso aumentar los márgenes de ganancia

  • Pero Simplicity Marketing señala que podría hacer enojar a antiguos clientes, así como dar una reputación negativa

Hace unas horas se dio a conocer que Zara, la gigante de retail, lanzaría unos nuevos tenis para correr baratos. Inmediatamente se hizo la alusión a Nike, a que es indiscutiblemente líder en el sector de artículos y ropa deportiva. La lógica fue que, combinando la presencia de la cadena española con un producto de relativamente alta calidad y un precio menor, se podría arriesgar el negocio de ésta ultima. Una conclusión prudente y que, curiosamente, no es única.

A lo largo de los últimos meses se han dado a conocer un sinfín de casos de nuevos servicios o productos low-cost que podrían llegar al mercado y afectar la dominancia de ciertas marcas. Desde siempre ha existido la estrategia de diferenciación por precio. Pero parece que hoy, más que nunca antes, se tiene la idea entre las compañías que los bienes baratos les ganarán una alta cifra de clientes leales. Lo anterior hace surgir una pregunta: ¿Resulta un análisis correcto?

Productos baratos: Una apuesta histórica y actual segura

De nuevo, la estrategia de vender bienes o servicios de una calidad similar a los rivales, pero a un costo más competitivo no es nada nuevo. En datos de BDC, la capacidad de hacer negocio con productos baratos no es sencilla. Se requiere ya sea un proceso de manufactura mucho más eficiente, o acceso a materiales de menor costo. Solo así se puede ofrecer al público un precio competitivo y aún así tener un margen de ganancias realmente provechoso a futuro.


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También es importante mencionar que la situación económica actual ciertamente parece dar un incentivo para crear productos baratos. Hay que recordar que, por culpa de la pandemia, mucha gente perdió su trabajo y muchos negocios familiares cerraron sus puertas. Se estima que una plena recuperación tardará varios años. Así que la gente será más cuidadosa con su dinero y empezará a considerar productos de un menor costo y una ligeramente peor calidad.

Se deben tomar en cuenta que los productos baratos son fenomenales recursos para poder incentivar el consumo. Los bienes de menor costo, ya sea porque ese es su precio normal o porque tienen alguna promoción o descuento, son perfectos para enganchar y fidelizar a las audiencias. Después, hay un sinfín de estrategias de negocio que las marcas pueden utilizar para convencer a esta comunidad cautiva de pasar a sus ofertas un poco más cuantiosas.

Una nueva era para los low-cost… o no

Frente a productos con un costo premium, los bienes baratos tienen sus desventajas. Small Business Rainmaker señala que esta estrategia tiende a crear en los consumidores la idea que el producto de menor precio simplemente es de peor calidad que sus rivales. Eso sin contar que se puede atraer a un tipo de consumidor, el caza-ofertas, notablemente difícil de crecer en valor a largo plazo. Así pues, no se trata de una técnica de monetización sin sus desventajas.

Con estos precedentes establecidos, ¿se puede decir que el mercado esté entrando en una nueva era donde los productos baratos sean cada vez más numerosos y comunes? Tal vez. De nuevo, hay un incentivo muy real por proporcionar bienes de menores precios a raíz de la crisis sanitaria. Además, en teoría todas las empresas están trabajando para ser aún más eficientes. Así que sus márgenes de ganancia deberían de mejorar y permitirles explorar esas alternativas.

Pero tampoco se ve una total dominación de los bienes baratos. Aunque esta crisis golpeó a todo el mundo, no toda la población se vió igual de afectada. De hecho, la clase alta saldrá más acomodada que nunca. Cualquier marca que se enfoque en productos low-cost perderá una gran oportunidad de negocio a futuro. Pero no extender su portafolio a un segmento de menor poder adquisitivo también será una equivocación que podrían pagar bastante caro.

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