Desde antes de que se asigne a la ciudad sede para la organización de los Juegos Olímpicos, ocho años antes de que se lleven a cabo, se emprenden diversas estrategias de publicidad para promocionar la candidatura de la metrópoli que quiere realizar el evento.

Se designan embajadores, estrellas del mundo del deporte, para que la imagen que acompaña al deportista en cuestión añada valor y prestigio a las localidades que compiten.

Una vez que se anuncia al ganador se asignan presupuestos para las construcciones y/o remodelaciones que sean necesarias a fin de atender a todas las demandas de los deportistas y turistas que se den cita en el evento.

La ciudad sede se vuelve el foco de atención del mundo durante un mes, tiempo que duran las competencias, en las que se exploran, además de los temas deportivos, los múltiples aspectos que abarca el abundar en una cultura diferente, desde la comida, la bebida, los sitios de interés, las bellezas naturales, la logística, la calidad de los servicios así como otros factores.

En más de una ocasión el hecho de querer propiciar un aspecto de que todo ha sido renovado provoca sobre endeudamiento en la poblaciones, prueba de ello es Río de Janeiro, según Forbes, el costo de la justa deportiva fue de 37 mil 600 millones de reales, de los cuales 24 mil 100 millones se destinaron en infraestructura de la ciudad y 7 mil millones se utilizaron en la operación del comité organizador.

El presupuesto en un inicio era de 29 mil millones de reales, pero las autoridades de la ciudad señalaron que dicha cifra fue actualizada debido a la inflación. Como parámetro, los Juegos de Londres tuvieron un costo de 8 mil 900 millones de libras, alrededor de 33 mil 600 millones de reales.

En cuanto a la publicidad, datos del COI indicaron que únicamente en Brasil cuando se desarrollo el certamen deportivo, se contó con más de 5 mil licencias para la promoción de productos con el nombre, logo y colores del evento, mismos que se vendieron en 40 mil puntos de venta autorizados.

Desde plumas, toallas, botón (pins), playeras y demás mercancía se generarían recursos superiores a los 300 millones de dólares en las tiendas de retail en el mundo. Asimismo, el Comité acordó 59 licencias para que las compañías pudieran explotar la marca en sus distintos productos.

Es entonces cuando nos preguntamos, ¿por qué marcas como McDonald´s, Budweiser y AT&T dejan de ser parte de la familia de patrocinadores de las olimpiadas?

Hace unos días se dio a conocer que McDonald’s daba por terminada su relación con los organizadores de las olimpiadas tras un acuerdo comercial que inició en 1976, la empresa de comida rápida señaló que el último evento en el que estará serán los Juegos Olímpicos de invierno que se realizarán en Corea en 2018, en el que operará restaurantes en el Parque Olímpico así como la Villa Olímpica.

El fin del acuerdo comercial se debe, en parte, a los cambios que realiza la firma en cuanto a su estrategia de marketing al migrar de los medios tradicionales para intentar fortalecerse en las plataformas digitales, asimismo, trata de reducir costos por 500 millones de dólares.

De igual forma, las compañías TD Ameritrade y Citi, quienes se encontraban bajo el mismo concepto de patrocinio llamado “Worlwide TOP Partnership” decidieron no seguir con el acuerdo por lo que se retarían sus anuncios en televisión durante las transmisiones de los Juegos Olímpicos.

Estos hechos indican que la competencia dejó de ser atractiva para las marcas, sin embargo, los reportes del Comité Olímpico indican una realidad distinta, según la organización, en los últimos 30 años, las ganancias de las marcas que auspician la justa deportiva pasaron de los 96 millones de dólares durante el lapso entre 1986 y 1988 a superar los mil millones de dólares en el periodo comprendido entre 2013 y 2016.

En cuanto a los derechos de transmisión, para las olimpiadas de Roma en 1960, se pagó 1.2 millones de dólares para televisar las disciplinas, en tanto que para Río de Janeiro por el concepto de derechos televisivos se pagaron más de 4 mil millones de dólares, siendo el 74 por ciento de los ingresos que registra el COI, según el reporte de marketing de Río de Janerio 2016.

Por la medalla de oro

A pesar de la salida de importantes patrocinadores, a las olimpiadas les sobran pretendientes, este miércoles se dio a conocer la llegada de Intel quien se enroló con el organismo hasta 2024.

La empresa se suma al programa de patrocinio mundial TOP en el que figuran marcas como Coca-Cola, General Electric, Alibaba, Panasonic, P&G, Toyota, entre otros. Intel se integrará al equipo en las competencias de invierno de PyeongChang en Corea, en donde se realizará la primera demostración de la tecnología 5G.

Además de los Juegos de Invierno de 2018, Intel estará presente en 2020 en Tokio, Beijing 2022 (invierno) y en 2024 (verano) a los que aspiran París, Francia; y Los Ángeles, Estados Unidos.

La evolución en la mercadotecnia para la encarar la próxima década será interesante, por una parte vimos como algunas empresas deciden apostar por las plataformas en internet, mientras que otras pretenden llevar la tecnología a los espacios físicos.

De lo que sí podemos estar seguros es que las experiencias que se vivan en el futuro serán cada vez más accesibles y mejor formadas para las empresas, no es casualidad que la apertura de una nueva década, al menos en los deportes se de en Japón, un país adelantado en la tecnología; queda claro que la competencia en los Juegos Olímpicos no solo se dará en el terreno de juego, sino desde las campañas, los medios y las interacciones.