Lo que pasa en Twitter ¿se queda en Twitter?

Por León Felipe Sánchez Ambía
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Twitter: lion05

Todos los días vemos todo tipo de historias y dramas en Twitter y otras redes sociales. Algunas veces los dramas no pasan de un breve intercambio de twitts que pueden parecer irrelevantes para muchos espectadores del Timeline. En otras ocasiones, los twitts pueden ser ofensivos o tener consecuencias más allá de la virtualidad en que se vierten. Desde el punto de vista legal, lo que pasa en Twitter ¿se queda en Twitter?
Cada día es más frecuente enterarse de conflictos que pasan del mundo virtual al mundo físico. Desde el intercambio de twitts que pueden romper una amistad hasta aquellos que pueden ocasionar divorcios o venganzas graves, los mensajes vertidos en una red social pueden constituir una prueba que puede ser ofrecida para lograr una indemnización por daño moral.
El riesgo, en todo caso, está claramente acotado en cuanto a las consecuencias que puede tener el causar un daño moral a alguna persona, aún y cuando el monto de la reparación sea incierto.
Ante la derogación de los delitos de calumnias, injurias y difamación, el riesgo de terminar en la cárcel por pasarse de la raya en una discusión dentro de una red social, por ejemplo, se elimina casi al 100%. Digo casi porque puede darse el caso de que una discusión en Twitter o alguna red social similar, pueda derivar en la comisión de otro tipo de delitos y entonces ya no se estaría exento de poder ir a prisión.
Ahora bien, si lo que se dice es ofensivo al grado de causar un daño en la reputación, por ejemplo, de la persona a la que se dirigen los mensajes, dicha persona podría intentar una acción para que quien lo haya ofendido o le haya causado el daño, lo indemnice con una cantidad en dinero que estime suficiente para resarcir el daño causado. Esta cantidad la fijará un Juez tomando en cuenta la gravedad de la ofensa y las consecuencias que tenga para la persona ofendida.
El problema para poder tener éxito en una acción de esta naturaleza es el poder comprobar la identidad de los interlocutores. Por ejemplo, si las cuentas que intervienen en una determinada discusión no se encuentran verificadas, es decir, que Twitter avala la autenticidad de la cuenta y la reconoce como genuina de la persona a la que dice pertenecer, difícilmente podremos imputar los insultos o daños a una persona en particular. Con esto no quiero decir que sea imposible. Existen medios de prueba que pueden permitirnos establecer la identidad y autenticidad de una cuenta de usuario pero tienen dos desventajas. La primera es que muchos jueces no les dan un valor probatorio adecuado y la segunda es que existen pocas personas capacitadas para elaborar adecuadamente las pruebas en comento.
En consecuencia, debido a la dificultad que puede representar probar las identidades de los involucrados, lo más seguro es que lo que pasa en Twitter se quede en Twitter. Pero no se confíen, mejor no se peleen ni ofendan a nadie.
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