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Lo que el nuevo etiquetado de alimentos implica para marcas “saludables”: Volver a empezar

Con la nueva forma de reportar el aporte nutricional del nuevo etiquetado, las marcas más “saludables” en México enfrentan el peor escenario

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nuevo etiquetado
  • Conforme pasan los años, cada vez más consumidores están interesados en pagar un extra por opciones de alimentos más saludables

  • En promedio, el 63 por ciento de los usuarios procuran comprar comida más sana de forma más o menos regular

  • Muchos empresarios aseguran que el nuevo etiquetado en México no va a ser suficiente para eliminar fenómenos como la diabetes y la obesidad

Era indudable que el nuevo etiquetado iba a resultar doloroso para las marcas de alimentos. Al final, es una forma de poner clara y evidentemente qué tan dañinos puede ser el consumo en exceso de sus propuestas en el mercado. La iniciativa se concibió, principalmente, para que se fomentara una mayor responsabilidad entre las marcas con un portafolio alto en calorías, grasas y elementos similares. Pero en realidad, el golpe más duro ha sido para alguien más.

Ayer, el comentarista Chumel Torres publicó una simple publicación en redes sociales en la que se burlaba del nuevo empaquetado de Saníssimo. La marca, reconocida por sus tostadas de maíz, se había estado posicionando como una alternativa más saludable que sus rivales. Sin embargo, con el nuevo etiquetado, resultó evidente que las autoridades sanitarias en México no están precisamente de acuerdo. Y así, se revela un nuevo fenómeno en el país.

La promesa de las marcas de alimentos “saludables”

Mucho antes de que se propusiera el nuevo etiquetado en México, había una clara tendencia entre los consumidores. Cada vez más personas exigían que sus alimentos fueras mucho más sanos para su consumo. De acuerdo con Ranker, técnicamente la necesidad de tener hábitos que ayuden a tener una figura socialmente aceptada y un metabolismo adecuado se remonta a inicios del siglo pasado. Pero, con el paso de los años, las exigencias a las marcas cambiaron.


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Hoy en día, una muy buena parte de los consumidores tienen necesidades específicas en el tema de la alimentación y nutrición. De acuerdo con Food Industry Executive, no la promesa de un producto más saludable motiva la decisión de compra en el 75 por ciento del público. No solo eso, sino que entre siete y nueve de cada 10 consumidores de hecho están bastante dispuestos a pagar un extra considerable por una oferta “responsable” para su metabolismo.

Y las marcas en México han visto claramente este tipo de tendencias. No hay más que ver las propuestas de marcas como Nesquik, que hace poco presentó una fórmula de chocolate en polvo con menos azúcar que su presentación original. Basta también con ver el ascenso casi meteórico de marcas como Impossible Foods y Beyond Meat con sus alternativas de carne. Es en este punto donde entra el enorme desafío del nuevo etiquetado de alimentos en el país.

Empezar de nuevo: El desafío del nuevo etiquetado a las marcas “saludables”

Hay que reconocer a las empresas que generan comida presuntamente sana que la fórmula sí es distinta de presentaciones “regulares”. Sin embargo, esto no significa que sus productos sean el ideal de consumo nutritivo. Y casos como el de Saníssimo son el ejemplo perfecto de ello. Probablemente la marca es una opción mucho más nutritiva que cualquiera de sus rivales en el mercado. Pero eso no implica que cumpla del todo con la idea de una comida adecuada.

Así pues, el nuevo etiquetado pondrá una presión superior a este tipo de marcas por el simple hecho que las expectativas ya eran altas. De nuevo, el consumidor está dispuesto a pagar un extra para que estas empresas le aseguren una alimentación saludable. Con las marcas que ya todo el mundo esperaban que fueran dañinas para la salud, no habrá una gran conmoción del público. Pero con esta otra categoría de alimentos, la situación es algo radicalmente distinto.

Con el nuevo etiquetado, las marcas saludables (más que sus opciones menos sanas), van a tener que volver a empezar con sus fórmulas de los productos. Cierto, no es una necesidad. Las marcas podrían empezar a ejecutar una estrategia de comunicación donde defiendan su actual portafolio de opciones. Pero esto solamente afectará su reputación e, indudablemente, la decisión de compra de los consumidores. Así pues, la única opción es volver a empezar.

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