Lo que los minoristas pueden aprender de Uber, sin tratar de ser una copia

Una de las startups más exitosas de los últimos tiempos que ha logrado tener un valor de casi 66 miles de millones de dólares, lo que le ha valido ser parte del FTSE 100. Una muestra de su desarrollo, después de transformar el traslado de pasajeros a través del servicio de coches con chofer que compiten de forma voraz con la industria del taxi tradicional. Uber, que ha nacido con la tendencia de la economía colaborativa, al igual que otras propuestas como Airbnb o Wallapop, representan una gran competencia en numerosos sectores, para marcas y minoristas a nivel mundial.

Es por ello que “Tratando de mantenerse a flote en un sector tan competitivo y feroz, varios minoristas de tiendas tradicionales están utilizando cualquier nueva táctica digital para ayudar a incrementar el tráfico y las ventas mientras que el resto apenas se mueve de sus estrategias habituales por miedo. Pero, ¿y si la respuesta está más cerca de lo que piensan?” propone Raúl Peña, Partner Manager España de RetailMeNot.

Como explica Peña, “los minoristas tradicionales deben dejar de perseguir la última tendencia y en su lugar, establecer su propia estrategia, y hacerlo bien. Lo digital es ahora la forma de vida de los consumidores, donde el teléfono móvil juega un papel importante en su experiencia de compra. Las marcas pueden encontrar nuevas fórmulas que les permitan mantenerse fieles a sí mismos mientras expanden su experiencia a estos nuevos consumidores.”

En este sentido, Peña, plantea tres ejemplos de cómo lograr que eso ocurra:

1.- Compartir la economía, pero no el éxito

La idea de la economía colaborativa funciona bien para los consumidores. Consiguen comodidad y ahorro. Pero, ¿qué consiguen los minoristas y las marcas tradicionales? Muchos retos nuevos.

Vamos a comenzar con un ejemplo real para poner esto en perspectiva.

Más allá de su éxito en cuanto a recaudación, Uber está pasando por encima de la competencia en cuanto a servicios y demanda de capacidades.

Hay una tendencia creciente entre los usuarios de plataformas como Uber, Cabify o MyTaxi a la hora de solicitar un trayecto a través de su Smartphone. Los taxistas convencionales, ante la imposibilidad de ofrecer este servicio, deben idear nuevas fórmulas que les permitan competir con estas nuevas empresas.

Esta nueva ola de la economía colaborativa y las start-ups no están compartiendo realmente nada en absoluto. Resuelven un punto débil de sus consumidores y venden una solución, potencialmente en detrimento de su propia marca.

Los minoristas deben seguir de cerca a la marca y lo que hace, y vincular esas ventajas con la creciente cantidad de datos y puntos de vistas que los clientes ofrecen hoy en día, mientras que buscan una forma de hacer lo que es viejo, nuevo otra vez – y aún más relevante. La experiencia lo es todo para el consumidor digital de hoy y si es capaz de ofrecer comodidad y valor al mismo tiempo, entonces, está en el camino correcto.

2.- El pide y recoge da vida a las tiendas

Una de las grandes ventajas de las tiendas tradicionales es la posibilidad de aprovechar su espacio físico para disminuir la brecha entre las compras online y físicas. Las principales cadenas minoristas tienen una ventaja suficientemente grande como para permitirles utilizar estos espacios como centros de distribución, por ejemplo.

Los minoristas tradicionales no tienen que volver a crear sus negocios para competir con más fuerza contra las nuevas marcas, sólo necesitan pensar más allá de lo establecido. Las capacidades del pide y recoge están aumentando y se perfilan como una increíble solución que hará mejorar las ventas por encima de las de los minoristas online – una oportunidad que no se puede desperdiciar.

Al dar a los clientes la opción de comprar en línea y recoger en un lugar elegido por ellos, los minoristas podrán conseguir varias cosas:

  • Aumentar la presencia en las tiendas físicas apelando a la venta en varios canales, aumentando así potencialmente la venta general cuando un cliente decide recoger objetos adicionales.
  • Reducir los costes, como el envío o la entrega, y agilizar el proceso de distribución para que los clientes tengan los productos en la mano mucho antes.
  • Proporcionar acceso a los compradores online a productos que pueden no estar disponibles en otras tiendas por lo que las tiendas físicas actuarán como almacenes.

3.- Lo digital es el centro de todo

 El consumidor de hoy en día quiere poseer menos y experimentar más. Los Millenials y la Generación Z lideran el mercado en cuanto al uso de aplicaciones móviles dedicadas a actividades como ir de compras. De hecho, un estudio reveló a principios de este año que se espera que un 19,7% del gasto del comercio electrónico en España se efectúe a través del móvil en 2016.

Pero aún más importante que la tecnología, es que los compradores quieren un buen servicio al cliente, quieren tener la capacidad de encontrar rápidamente lo que necesitan y comprar a marcas que muestren interés por los consumidores, en lugar de simplemente vender algo.

 Los consumidores de hoy en día no dudan en utilizar sus dispositivos móviles para comparar precios, comentarios y, finalmente, realizar la compra final.

Las marcas tradicionales con éxito son aquellas que piensan en un ecosistema más amplio en el que involucrar su consumo, y están dispuestas a ampliar o a asociarse con otros con el fin de llegar a los consumidores en un nivel que puedan entender.

Las tácticas móviles tales como la segmentación, la geo localización y el contenido personalizado puede ayudar a los minoristas a aprender más acerca de quién está visitando sus tiendas y el contenido que realmente ha acaparado su atención.

En última instancia, el uso eficaz de los contenidos de teléfonos inteligentes y el compromiso móvil estará en el núcleo del éxito de los minoristas físicos.

Es importante que hoy en día los minoristas puedan examinar a fondo a empresas que, como Uber, están dejando huella en la industria, pero deben permanecer fieles a lo que son en su núcleo. Los minoristas no deberían cambiar la totalidad de su negocio dejándose llevar por el éxito de otras, basta con modificar de manera apropiada lo necesario para estar el día de las cambiantes demandas del consumidor. Deben usar la parte digital para su propio beneficio, los datos para construir ideas y los acuerdos con otras empresas para maximizar el alcance.

En definitiva, las empresas basadas en la economía colaborativa están haciendo que todo sea más sencillo que nunca para los clientes. En consecuencia, ahora es el momento perfecto para que las empresas tradicionales aprovechen la oportunidad de volver al juego.

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