Una de las tareas más complejas dentro del mundo de la mercadotecnia en la actualidad es entender con claridad al consumidor.

En mercados como el mexicano, esta premisa cobra especial relevancia al considerar el contexto en constante evolución en el que se desarrollan la sociedad.

Las marcas ahora mismo y en términos generales se enfrentan a un consumidor contradictorio. Ls cifras contrapuestas entre la percepción sobre los avances de la nueva administración y el rendimiento del consumo interno.

De acuerdo con una encuesta realizada por El Financiero durante julio pasado, el 66 por ciento de los mexicanos aprueba la labor de Andrés Manuel López Obrador como presidente. Para ser más puntales, el 27 por ciento de los mexicanos encuestados asegura que el país está mejor que hace un año, mientras que el 46 por ciento afirma que la situación general del país permanece sin cambios.

No obstante, este relativo positivismo no se ha reflejado en términos de consumo interno. Datos entregados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) alertan que durante marzo pasado el mercado interno tuvo su comportamiento más débil en los últimos seis meses al caer 1.5 por ciento respecto a febrero.

México tiene muchos Méxicos

Hugo Valdéz, director de consumer engagement de LLYC

Aunque lo anterior podría entregar una primera mirada a las características que ahora son rasgos propios del consumidor en el país, lo cierto es que se trata de una mirada muy general, aspecto que en tiempos que reclaman segmentación y personalización podría ser una lectura rezagada de un escenario mucho más complejo.

A decir de Hugo Valdéz, director de consumer engagement de LLYC, “México tiene muchos Méxicos, por lo mismo tiene muchos tipos de consumidores, los cuales toman decisiones con base en su nivel socioeconómico. Un gran segmento vive con 1 a dos salarios mínimos y un pequeño 4 por ciento de la población vive con arriba de 5 salarios mínimos. Las características del consumidor que vive con ingresos tan bajos lo hacen alguien que tome decisiones en el momento, no anticipadas para poder llevar alimento o cuestiones básicas para terminar el día. Por ende no suele ser un consumidor planeado, sino más impulsivo, ahorrador, cuestionador. Y completamente opuestas serían las características de ese pequeño segmento de la población con un alto poder adquisitivo”.

Claves de la conquista

Ante este campo de acción con tantas variables, para las marcas resulta cada vez más compleja la tarea de conquistar a sus públicos meta.

Los retos no están simplemente en conocer sus necesidades y actuar en consecuencia; el verdadero desafío radica en la capacidad adaptar la propuesta comercial de cada marca que tenga lo necesario para hablar de manera honesta y trasparente a consumidores que se caracterizan, de manera general, por una marca preocupación por su entorno.

“Existe cada vez más una tendencia a nivel mundial de crear y desarrollar productos que tengan una identidad con la comunidad y esta tendencia en México de desarrollar productos con identidad mexicana”, Hugo Valdéz, director de consumer engagement de LLYC

En palabras de Valdéz, los consumidores en México “están preocupados por su situación del día de mañana, no puede ser un consumidor que planee tanto en comparación con otros países. Si bien el índice de confianza se ha mantenido estable, bajó durante el último mes”, por tanto, el gran reto para las marcas es “desarrollar productos que satisfagan sus necesidades básicas de la manera más honesta y al mejor precio”.

En conclusión, dentro de este contexto convulsivo lo que queda para las marcas es no sólo reaccionar a las exigencias de sus públicos meta; la meta será prever escenarios de consumo cambiantes.

Como indica el directivo de LLYC, “las marcas no sólo deben estar atentas a lo que piensan hoy los consumidores, sino anticiparse a sus necesidades y las tendencias que van dictando el consumo a nivel mundial, como marcas más conscientes y preocupadas por el entorno o su comunidad por poner un ejemplo”.