Un negocio se compone de varios elementos. Entre los más importantes está el producto o servicio, el valor agregado que perciben los clientes, la marca y los aspectos tangibles de la organización (inmueble, equipo, etcétera). Pero muchos expertos apuntan que los recursos humanos, los colaboradores, son el activo más importante de cualquier organización. Y por esa razón, debe haber una buena estrategia de comunicación interna entre los colaboradores.

Hay varias razones por las cuales se puede defender la implementación de una buena estrategia de comunicación interna. Primero, hay quienes proponen que es un requisito para poder tener una correcta interacción con agentes externos. También es propuesta como una herramienta valiosa durante el manejo de crisis. Y marcas como McDonald’s emplean este tipo de elementos para lograr que los colaboradores hagan suyas las prioridades de la compañía.

Pero hay una razón aún más poderosa para cuidar una buena estrategia de comunicación interna: mejora la productividad. Según cifras de McKinsey, el output de los negocios crece hasta 25 por ciento cuando sus colaboradores están conectados. Al respecto, Smarp apunta que hay ventajas concretas en el desempeño de un negocio al invertir en una interacción más cercana entre si comunidad. Beneficios a los que cualquier empresa puede aspirar.

La comunicación interna ahorra tiempo

Dentro de varias compañías, no se tienden puentes efectivos entre las distintas áreas de trabajo. Eso significa que, si alguna unidad depende de la retroalimentación o datos de otra, debe invertir tiempo y esfuerzo en obtener información que debería fluir libremente. La comunicación interna efectiva significa que no existen barreras entre áreas. Y por lo tanto, los colaboradores no deben “minar” en busca de los recursos necesarios para hacer su trabajo.

Mejora el nivel de interacción de los colaboradores

El personal no se motiva por arte de magia. Es crucial que cada persona en la organización sepa cómo sus aportaciones están apoyando al éxito del negocio. Asimismo, debe saber qué espera la dirección de sus esfuerzos y sus resultados. Y, más importante aún, necesita estar consciente que los líderes reconocen y aprecian sus actividades. Todos estos conceptos requieren un flujo de comunicación interna para tener un impacto ideal en tiempo y forma.

Resulta crucial para la gestión efectiva de proyectos

¿Qué tan frecuente es que existan malentendidos y errores al transmitir mensajes de un punto a otro dentro de una misma compañía? En 2017, un estudio citado por Onrec señalaba que estos eventos, según los mismos empleados, sucedían en 80 por ciento de las empresas ocasional o frecuentemente. Cuando la comunicación interna es deficiente, se debe pasar más tiempo corroborando mensajes, corrigiendo órdenes y revisando los canales de información.

Incrementa el nivel de confianza y colaboración

Cuando no hay una buena comunicación interna, la mayor parte de las personas solo tienen versiones parciales de la información. Lo anterior significa que es más difícil para los equipos ponerse en la misma página al momento de sacar adelante un proyecto. Asimismo, cuando se trata de cuestiones más delicadas (ascensos, cambios de área, despidos), esta disparidad en el manejo de datos fomenta un ambiente de hostilidad y sospecha entre la comunidad.

Permite un mejor ambiente de trabajo

Todos los puntos anteriores generan tensión, estrés, enojo y frustración. A su vez, todas estas emociones tienden a crear una atmósfera muy negativa entre los colaboradores. La buena comunicación interna no se trata solo de destruir barreras a la productividad. También se trata de crear un escenario laboral mucho más agradable. Y cuando las personas se sienten a gusto en lo que hacen para ganarse la vida, tienden a ser más veloces, efectivas y profesionales.