La planeación es la columna vertebral de toda buena estrategia de marketing, cuando esta se integra en la obtención de resultados que buscan el resto de departamentos, además de la optimización y la experimentación de tecnologías que ayudan a mejorar el alcance de los objetivos.

Pensemos en lo que ocurre con los resultados de un estudio conducido por TEKsystems, en donde se advierte que la integración es el estado que mejor describe la condición en marketing digital, de la mayoría de empresas encuestadas dentro de Estados Unidos.

El 49 por ciento de ellas reconoció que la integración se convirtió en el mejor desarrollo que sumaron a todo su ecosistema de marketing digital, seguido de la optimización, la generación de información y la experimentación de tecnologías, con base en las cuales tomaban el mayor potencial de esta materia.

Judith S. Hurwitz y Alan Nugent explican en Big Data For Dummies, que si quieres ser exitoso en tu estrategia de big data, tienes que comenzar a pensar cómo resolver esos problemas que enfrenta tu propuesta de campaña o estrategia, desde otras perspectivas.

Ahí es donde cobra relevancia la planeación estratégica, porque la data y la tecnología no hacen creativo al mercadólogo, le ayudan a gestionar su creatividad. Pero sin un objetivo no hay creatividad y por lo tanto no se sabe cómo interpretar data, ni las metas a cumplir o los objetivos a implementar para llegar a ellas.

Esto hace que al entender qué metas se deben cumplir, se activan entonces los objetivos que ayudarán a llegar a ellas. Hasta 2018 se hablaba de la construcción de modelos productivos, el diseño de cadenas de deep learning e internet de las cosas, como las grandes tendencias que se verían en esta materia.