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La pandemia no ha acabado: Por qué tener la vacuna no significa que se superó la COVID-19

Varios expertos de salud han reafirmado, una y otra vez, que la vacuna contra la COVID-19 no es ni de cerca el final de la pandemia

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Sputnik V
  • La vacuna promete acelerar el desarrollo de una inmunidad de rebaño, con la que el virus deje de ser una amenaza

  • Sin embargo, muchos expertos creen que la COVID-19 podría convertirse en una parte de la vida diaria en el largo plazo

  • Esto, porque las características específicas del virus lo hacen difícil de erradicar, aún sin contar otros elementos políticos y sociales

Gracias al esfuerzo de gobiernos e instituciones privadas por igual, se logró el escenario más optimista que se planteó desde el inicio de la pandemia. Oficialmente se tiene más de una vacuna efectiva para combatir la COVID-19 lista para distribuirse entre la población. Es uno de los hitos más importantes dentro de la industria médica y farmacológica en los últimos años. Sin embargo, también ha dado paso a una preocupación concreta entre los líderes del sector.

De acuerdo con Reuters, el líder de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a todo el mundo que tener una vacuna no es el final de la pandemia. Tedros Adhanom Ghebreyesus dijo que teme que haya una percepción cada vez mayor entre el público de que la crisis ha llegado a su fin. Estas declaraciones no son nuevas y han sido repetidas infinidad de veces por ya varios meses. La pregunta es, ¿por qué tener este fármaco no significa que ya acabó todo?:

La vacuna de Pfizer, la única aprobada en occidente, no es fácil de distribuir

CBS News advertía desde inicios de noviembre que la formula creada por BioNTech sería una “pesadilla” logística. Esto, porque se necesita almacenar a temperaturas bajo cero para que se conserve su efectividad. La cadena de ultra-frío necesaria es algo que no está instalado ni en muchos de los centros médicos más sofisticados del mundo, haciendo casi imposible que se distribuya a ciertas zonas. También la vacuna de Moderna comparte este desafío con Pfizer.

No hay suficientes dosis para inmunizar a todos

De acuerdo con CNet, Pfizer y Moderna, las que están más cerca de obtener una autorización sanitaria en Estados Unidos (EEUU) y el resto del mundo, no tienen muchas unidades listas. En total, se espera que haya un suministro de 70 millones de dosis para finales de 2020. Es decir, apenas una centésima parte de lo que se necesita para proteger a todo el mundo. Si se tiene otra vacuna aprobada podrían sumarse decenas de millones, pero no haría la gran diferencia.


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El costo de cada vacuna podría ser bastante alto

Cada farmacéutica está definiendo diferentes precios para sus respectivas fórmulas, tomando en cuenta elementos como la región geográfica y dificultad logística. Pero de acuerdo con Forbes, el tratamiento completo con Pfizer y Moderna ronda entre 770 y los 897 pesos por persona. A eso se debe sumar que esos laboratorios se han comprometido a vender la vacuna a costo, sin márgenes de ganancia. Pero otros agentes podrían definir un sistema muy distinto.

La efectividad de la fórmula de AstraZeneca no es tan alta

Es por eso que muchos agentes están poniendo su apuesta en la fórmula desarrollada con la Universidad de Oxford. Se espera que sea mucho más asequible, a solo 64 pesos por dosis. Sin embargo, reportó una efectividad cercana al 70 por ciento en sus pruebas, menor a la de Pfizer y Moderna. Si bien es suficiente para generar una protección aceptable entre el público en general, podría hacer mucho más lento el proceso de generar inmunidad en los pacientes.

Una distribución total de la vacuna podría tardar años

Como lo apunta The Conversation, varios grupos se han formado para proveer la vacuna a todo el mundo lo antes posible de forma equitativa. Una de ellas es el protocolo COVAX de las Naciones Unidas. En él, 184 países están trabajando arduamente para proporcionar dosis a todo el mundo. Pero no solo no se podrían proveer más de dos mil millones para finales de 2021. Cada país por separado además está tratando de acaparar todas las dosis que puedan.

La inmunidad podría no ser permanente

No solo, en datos de Morning Consult y citados por Statista, parece que cada vez menos personas estarían dispuestas a recibir la vacuna anti-COVID. La inmunidad que genere ante el virus podría no ser de largo plazo. Hay estudios interesantes, como el que reporta el New York Times, que sugieren una protección por años. Pero otros agentes, como el CIDRAP, apuntan que la protección podría durar menos de 12 meses, muy similar a otros coronavirus conocidos.

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