La opinión pública está de cabeza con las redes sociales

La opinión pública en México está viviendo un momento de transformación, con el liderazgo de la conversación pasando a las grandes masas

El ciclo de formación de opinión pública en nuestro país está de cabeza. No es sólo el hecho que una buena parte de la agenda de México viene desde Palacio Nacional a través de las mañaneras, si no  que la opinión pública (antes constituida por unos pocos  periodistas y líderes de opinión) es ahora formada con base en la reacción de las masas, a través de millones de opiniones en las redes sociales. A raíz de millones de likes, comentarios y retweets, la verdadera fuerza de la opinión pública emana de los millones de participantes en las redes sociales.

Lo anterior no quiere decir que los medios tradicionales dejaron de ser relevantes. Sin embargo, la mayoría tiene presencia digital y comparten contenido relevante de manera constante a través de las redes sociales. Incluso columnas e importantes reportajes en televisión son también tema de conversación en plataformas digitales.

Si bien antes la opinión pública era conformada por lo que decían algunos medios, hoy sólo proponen temas a la gran conversación en las redes sociales y esa es la clave: pueden proponer, pero no necesariamente dictan lo que serán los temas que se convertirán en los grandes fenómenos virales. Éstos los determinan las mismas redes sociales, a veces impulsadas por alguno de los grandes medios tradicionales, pero muchas veces no.

El ciclo de las noticias, que ya tiene tiempo de ser de 24 horas, también está cambiando por las conversaciones en redes sociales. Hoy tenemos asuntos que vienen y van de las conversaciones en unas pocas horas y, algunos otros, como el coronavirus y los feminicidios, se quedan por semanas en el ojo del huracán de la opinión pública. Lo que sustenta a estos temas es el nivel de conversación, los comentarios y las interacciones.

A veces, las publicaciones originales o notas periodísticas pasan a un segundo plano conforme los propios comentarios y shares van aportando nuevos puntos de vista a la historia. El control de dichas conversaciones se da fuera de los medios tradicionales, a veces, por personas que ni siquiera pensaron que su comentario se viralizaría también con la historia. Por eso, el ciclo de noticias está de cabeza y los medios a veces persiguen la nota en fuentes como la “Lista de Tendencias de Twitter”.

Pensemos en una noticia de impacto, que puede ser desde algo súper importante, hasta algo tan simple como ver a alguna #Lady o #Lord montar en cólera y ser filmado por algún observador. La noticia puede ser reportada por un medio tradicional o por alguna persona que estaba en el lugar con su smartphone. Una vez que el asunto viraliza, es reportado por los medios y por otros participantes de las redes sociales. Hasta ese momento, no pasa de ser algo que causa un impacto suficiente para que la persona comparta con su red.

Sin embargo, al convertirse en un verdadero tsunami de conversaciones, likes y retweets, los asuntos cobran fuerza y generan más conversación. Lo que pudo ser un simple video divertido, indignante o interesante, se convierte en un asunto del que “todos quieren comentar”. Como dirían los estadounidenses en los 70, se convierte en el tema de la conversación del water cooler. Es tan indispensable como lo era en los 80 hablar del final de la novela un día después o el resultado del partido de futbol de la noche anterior.

Una vez que un asunto se vuelve un tema esencial de conversación, se generan más notas en los medios para analizar la tendencia. De las notas iniciales, ya se generaron seguramente muchos puntos de vista a favor y en contra del asunto. Entonces, los medios los reproducen intentando narrar la conversación que ocurrió en redes sociales.

Tomemos por ejemplo el tema de los feminicidios, con casos tan lamentables e impactantes como el de la niña Fátima. El grado de indignación en las redes ya había subido a la estratósfera y el control de la conversación ya no lo tenía ningún político para cuando se intentó hacer damage control. Inclusive, los intentos para disminuir la intensidad del asunto sólo sirvieron para hacer que la opinión pública reaccionara con mayor fortaleza en apoyo al movimiento feminista, lo que trajo como consecuencia la convocatoria a realizar un paro nacional de mujeres el día 9 de marzo de este año, que resulta muy aleccionador e histórico para nuestro país.

El Paro del #9M fue originalmente propuesto por un colectivo feminista de Veracruz, llamado “Brujas del Mar”. El llamado fue acogido por millones de mujeres, indignadas con la situación de los feminicidios en el país. Siguiendo la lógica tradicional, el colectivo Brujas del Mar, con sus 16 mil seguidores en Twitter, no habría podido hacer un llamado con la convocatoria de millones de mujeres en el país, pero la opinión pública ya estaba lista; podría haber sido otro colectivo o incluso alguna tuitera individual, ya que el terreno ya estaba preparado para la explosión que tuvo la convocatoria a #UnDiaSinMujeres, #UnDiaSinNosotras. Hasta ahora, las propias mujeres participantes del colectivo se dicen sorprendidas del éxito de la convocatoria.

En resumen, el ciclo de noticias ya no está en el control de unos pocos medios, que continúan siendo importantes para el proceso; quien realmente está dictando lo que es relevante y lo que no, son los participantes en las redes sociales. Es vital entender que ni los políticos, ni los grandes líderes de opinión controlan este proceso, aunque a menudo intenten influenciarlo; hoy en día, la opinión pública se forma de las miles de voces aglutinadas que deciden, a veces sin pensar, qué es lo más relevante y en qué momento esa opinión ya está formada.

Entender estos procesos será clave para la comunicación masiva en el presente y en el futuro.