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La más grande apuesta política de la historia 

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A Donald Trump le gustan las acciones arriesgadas, quizá por eso ya está programado su primer rally para retomar su campaña política camino a la reelección

Nadie puede acusar a Donald Trump de no llevar a cabo acciones arriesgadas, quizá, es por eso que, el próximo 20 de junio, está programado su primer rally político para retomar su campaña política camino a la reelección, a finales de este año. El evento no tendría nada de especial, con su lema de campaña “Make America Great Again” y en un estado del Midwest americano, en el que goza de amplia popularidad.  Hasta allí no hay nada fuera de lo normal, pero lo que es absolutamente fuera de la normalidad del 2020 es que es el primer evento masivo importante en medio de la pandemia por el coronavirus (COVID-19). 

Es una apuesta digna de una mesa de high rollers, en Las Vegas. Los riesgos son altísimos y la ganancia potencial también. Los fans de Trump estarán esperando ver a su líder emergiendo triunfal, en medio de un mundo en el que los eventos masivos han desaparecido, pero también los rivales y críticos del político estarán esperando cualquier error para capitalizarlo. En medio de la parte puramente política están los riesgos potenciales a los asistentes a este mitin.  

La presencia al rally del presidente de los Estados Unidos se espera que rebase, por mucho, la capacidad del lugar destinado para el mismo. Los organizadores de la campaña de Donald Trump aseguran haber recibido más de 1 millón de pedidos de ingresos a una arena que tiene como aforo máximo 20 mil personas. Es un éxito rotundo en medio de la cuarentena. A cada uno de los participantes se les otorgará gel sanitizante y cubrebocas. No sé está hablando de reducir el aforo del lugar.  

El experimento resulta fascinante en medio de la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años. Estados Unidos es el país con más muertos del mundo, por mucho, y continúa con alto riesgo de contagio. Y, sin embargo, un millón de personas quieren ir a ver a su líder político ignorando los riesgos a su salud. ¿Por qué? 

En este mundo polarizado, ambos bandos políticos parecen no preocuparse mucho de la realidad y sí del sentido de pertenencia. Los rivales de Trump parecen enfocados en hablar de la irresponsabilidad del acto, mientras los fans en justificar la validez del mismo y minimizar los riesgos a la salud.  Parece aquella situación del partido de fútbol reñido en el que hubo alguna decisión arbitral controversial. Los fans de cada equipo irremediablemente tendrán la misma opinión a favor o en contra de un penalty que les afectó o favoreció.  

El evento de campaña de Trump, en Oklahoma, también tendrá repercusiones en eventos políticos y de otra índole, en el resto del mundo. Quizá, sea la inspiración para que haya más eventos masivos o para que definitivamente continúen cancelados hasta que no se encuentre una cura a la COVID-19.  De igual forma, podemos esperar que el evento de Tulsa genere una cantidad muy importante de buzz en las redes sociales. Seguramente, el día del evento, el tema será el más relevante en Estados Unidos y un asunto de análisis por semanas o meses. No importa si se está a favor o en contra, el evento del 20 de junio dará mucho de que hablar.  

Hasta cierto punto, la campaña de Trump ya está capitalizando el evento hace semanas. Los argumentos a favor y en contra del evento han sido tema de extensos debates. El acontecimiento estaba originalmente programado para el 19 de junio, fecha de la conmemoración de una masacre de afrodescendientes en Tulsa, lo que se consideró como una afrenta a la comunidad afroamericana y obligó a que cambiaran la fecha. Aún con el cambio, continúa siendo tema de extensos debates por ser el único evento masivo público en plena pandemia en todo el mundo.  

No cabe duda que el evento de Tulsa es una arriesgada acción política. Si resulta exitoso y no se disparan los contagios en la ciudad, ayudará a probar el argumento a favor de la reapertura de la economía y el fin de la cuarentena, pero si el evento dispara los problemas sanitarios en Tulsa, como temen las autoridades locales, quizá represente un factor determinante en contra de la reelección del presidente Trump.  

En cualquier caso, sólo pasarán un par de semanas para saber si valió la pena correr el riesgo sanitario o no. El mundo estará a la expectativa de lo que pase en Oklahoma con esta apuesta de marketing político.

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