Juventud, divino tesoro

Daniel GranattaPor Daniel Granatta
Twitter @danigranatta

“… ya te vas para no volver”, que decía Rubén Darío. Afortunadamente no fue eso lo que viví durante la pasada semana en la Campus Party de Ciudad de México , en la que participé en un par de sesiones. Ya había visitado dos ediciones del evento con anterioridad, en España, y lo cierto es que (quizá por la novedad) la edición mexicana tiene un público más plural, de más variados perfiles y edades, lo que al final ocasiona que casi todo lo que acontece tenga suficiente número de personas prestando atención y aprendiendo al respecto.

“Aprendiendo” es una palabra importante aquí, ya que, desde fuera, alguien pudiera pensar que el evento no es más que una reunión de adolescentes en avanzado estado hormonal compartiendo contenidos de dudosa procedencia, pero nada más lejos de la realidad, ya que, aunque igual también hubiera visitantes con ese perfil lo que yo me topé fue personas con talento, inteligentes y con criterio. Y descarados, para variar, preguntando dudas y los “porqués”, en vez de sólo los “cómo”.

Eso me llevó a pensar en algo de lo que ya llevaba tiempo queriendo escribir, y es en el hecho de lo que me gusta encontrar gente universitaria que, de alguna manera, desafía o contraviene el status que se les supone “pre-establecido” por su edad. O igual no lo desafía o contraviene, pero al menos sí lo complementa con alguna cosa más allá de que lo que les enseñan en las aulas, actitud que creo hace mucha falta entre la multitud universitaria de este país.

El primero de los casos que traigo a este respecto es el de lo que viene haciendo desde finales del pasado año la Sociedad de Alumnos de Mercadotecnia del TEC de Monterrey en Monterrey, su famosa SALEM (responsable de dos de los congresos más conocidos del país: Adictos a la publicidad y Simposio de mercadotecnia la cual tuvo a bien, gracias a sus responsables actuales, crear una página en Facebook bautizada como “Esto es Merca”, que en este corto espacio de tiempo ha alcanzado la friolera de casi 6.000 fans. Alguna vez me he llegado a preguntar a dónde va a parar tanto egresado en Mercadotecnia año tras año, porque no sé si hay tantas plazas o empresas que requieran de sus servicios con esa regularidad, pero “Esto es Merca” responde muy bien a la pregunta de dónde están todos los “casi-egresados”, estudiantes de mercadotecnia de todo México que acuden (y regresan) casi con toda actualización de contenidos del Fan Page o con el programa-videocast que se emite semanalmente vía Ustream, y que genera casi tanta conversación en una hora como toda la actividad en Facebook de toda la semana.

No es tarea baladí la de buscar contenido con la que atraer a tanta gente durante tanto tiempo, requiere paciencia y esfuerzo en investigar, encontrar, filtrar y compartir temas como los que se exponen, los últimos casos premiados en festivales de publicidad o el product placement en vídeos de Lady Gaga o Kanye West, por ejemplo. Y encuentro que quizá sea por eso por lo que sus contenidos arrastran tanta gente, porque juntarse para ver lo mismo que ya ves en clase debe ser muy aburrido, pero trasladar lo que ves en clase a ejemplos del mundo en que vivimos sí que tiene todo el interés, sentimiento compartido por muchos y que por eso van a Facebook a encontrarse. Me pregunto por qué Lady Gaga ha de “estudiarse” en Facebook y no en clase, pero supongo eso ya es tema para otro día.

El segundo de los casos tiene que ver con el primero, y es el de Sam y la empresa que montó con unos amigos, “La Habichuela Mágica” , aun estando en etapa de estudio, y que se dedica a realizar trabajos gráficos y multimedias para diversos clientes e instituciones (entre ellos los sitios web de los congresos referidos anteriormente). En esta época de marketing y publicidad donde las disciplinas se funden y confunden cada vez más frecuentemente pienso que deberíamos todos ser un poco Leonardos, no decir que somos “diseñadores” o “mercadólogos”, deberíamos contratar o incentivar perfiles híbridos, mercadólogos que programen Flash o ilustradores que sepan escribir, y La Habichuela y sus responsables son algo así, emprendedores de talento híbrido. Me pregunto, viendo la calidad y potencial de su trabajo, por qué aún tienen tiempo de trabajar para la institución donde estudian en vez de verse acosados por multitud de clientes, pero supongo que eso ya es tema para otro día.

El último caso que traigo es el del tan conocido (en algunos círculos) Benshorts, una especie de mezcla delirante entre un regio y Perez Hilton , del que supe gracias a un vídeo en el que leía los originales insultos que sus fans en Facebook le habían enviado (a solicitud de él). El vídeo es escandalosamente machista (no se alarmen, también lo es Polo Polo), pero tan exagerado que se vuelve hilarante:

Y con ese vídeo de más de 70 mil vistas, me di una vuelta por el resto del material de su canal de Youtube encontrando decenas de miles de vistas para cada una de las piezas (que no suelen bajar de los cuatro minutos) que tiene alojadas allí. Debe haber alguna virtud en este muchacho (o su personaje) más allá del pasar un buen rato echando desmadre con su webcam cuando tanta, tanta, tanta gente presta atención a lo que dice y hace. Y además, a veces, alguno de sus vídeos son un catalizador de respuestas por parte de los/las interpelados (o anónimos) que se suman a la conversación, una audiencia fiel basada en un contenido, qué difícil es conseguir eso. Me pregunto por todas esas marcas que quieren ser “cool” conectando con una audiencia “joven” de niveles socioeconómicos “AB”, tratando de crear personajes ficticios desde cero que “tengan mucha onda”, cuando ya existen personajes reales que lo hacen con toda solvencia (y sin “brandeo” de nadie), pero supongo que eso ya es tema para otro día.

Bueno, y es que resulta que cuando uno mira los programas de conferencias de todos los eventos de mercadotecnia y publicidad en México, se da uno cuenta de que siempre vamos los mismos… y no es que me moleste, yo encantado de que me llamen y me lleven y me traigan y me cuiden, pero me pregunto, honestamente, si de verdad todo lo que viene de fuera del lugar que invita es mejor, y si no sería mejor contar con, por ejemplo, cualquiera de los protagonistas de los tres casos hoy aquí relatados, que ya andan demostrando, y desde temprana edad, que tienen muy claro cómo conectar con audiencias, algo que pocas marcas en México pueden decir. Igual son ellos los que tienen que empezar a dar clase en vez de sólo recibirlas. Pero supongo que eso, también, es ya un tema para otro día.