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Impuestos en Airbnb, un impulso para el turismo

Con los impuestos en Airbnb se generó certeza en el sector hotelero de la CDMX y se garantizó la competencia en el sector turístico.

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Airbnb afganistán
  • Airbnb ha crecido exponencialmente en todo el mundo y en México no es la excepción.

  • Con su expansión se generaron preocupaciones sobre la “baja” en la demanda de hoteles; sin embargo, México reguló cobrar el “Impuesto de hospedaje” a la plataforma.

  • Ello, generó certeza en el sector hotelero, expandió las oportunidades de alojamiento y llamó a un nuevo target de viajeros al país.

Con el crecimiento de la tecnología y de un cambio de perspectiva en la forma de ver el hospedaje por parte de los consumidores incrementó la economía compartida. Una de las empresas más reconocidas en el ámbito es la plataforma digital Airbnb; sin embargo, su expansión comenzó a generar preocupaciones sobre la “baja” en la demanda de hoteles, sobre la renta de inmuebles y la gentrificación. 

Las experiencias Airbnb, según la página oficial del negocio, llegaron a México en junio de 2017 y abrieron en la Ciudad de México. Desde entonces, el crecimiento ha sido exponencial. Para 2018, ya había más de 250 experiencias disponibles en la capital con más de 500 reservaciones semanales.

 

Impuesto de alojamiento, México fue pionero en Latinoamérica

En 2017, México se convirtió en el primer país Latinoamericano que reguló cobrar a Airbnb el “Impuesto sobre hospedaje”, es decir, se cobraría un impuesto del 3 por ciento por alojamiento en cada reserva vía Airbnb, mismo que se cobraba al huésped a través de la plataforma.

Ello, luego de llevarse a cabo la firma del convenio de colaboración entre el Gobierno de la Ciudad de México y Airbnb, donde se estableció que las personas que rentan sus inmuebles no tendrán que pagar el impuesto directamente al gobierno, sino que la plataforma digital lo hará por ellos.

“A diferencia de los hoteles tradicionales, tanto el Gobierno de la CDMX, como el sistema de Airbnb no contaban con un esquema que les permitiera, en primera instancia, cobrar al huésped un impuesto por alojamiento y, posteriormente, pagarlo directamente a las autoridades, situación que es común en el cobro del Impuesto al Valor Agregado, por ejemplo. Este fenómeno se debió en gran parte a que, al ser una aplicación digital, el gobierno desconocía la manera en la que podría facilitar la fiscalización a quienes brindan servicios de hospedaje a través de plataformas digitales”, asevera Deloitte.

Dicho convenio se realizó después de haberse aprobado una reforma al artículo 162 del Código Fiscal de la Ciudad de México –29 de diciembre de 2016, donde se establece que:

“Están obligados al pago del Impuesto por la Prestación de Servicios de Hospedaje, las personas físicas y las morales que presten servicios de hospedaje en la Ciudad de México.

Para los efectos de este impuesto se consideran servicios de hospedaje, la prestación de alojamiento o albergue temporal de personas a cambio de una contraprestación, dentro de los que quedan comprendidos los servicios prestados por:

I. Establecimientos hoteleros, hostales, moteles o tiempo compartido.

II. Áreas de pernoctación destinadas a albergues móviles, tales como campamentos, o paraderos de casas rodantes.

III. Departamentos y casas, total o parcialmente.”

Y se agrega que cuando intervenga una persona física o moral en su carácter intermediario, en este caso Airbnb, deberá ser quien entere el pago del impuesto correspondiente a la autoridad fiscal. Con esta reforma, hasta 2020, el gobierno recaudó alrededor de 4 millones 340 mil pesos anuales y el mismo año, el porcentaje se incrementó al 5 por ciento.

En ese sentido, Airbnb paga impuestos a los gobiernos estatales y la tasa varia de un estado a otro, por ejemplo en Baja California y Yucatán pagan el 5 por ciento, en Estado de México el 4 por ciento –desde el 1 de abril de 2019–, en Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Baja California Sur el 3 por ciento.

Una de las últimas controversias en cuanto a regulación que sufrió la plataforma se dio el 15 de junio de 2020, cuando la diputada local de Morena por el Distrito XXXIII, Leticia Estrada Hernández, presentó una iniciativa para modificar el artículo 17 de la Ley de Propiedad en Condominio de Inmuebles para la Ciudad de México. Dentro de sus modificaciones incluye que queda prohibido el hospedaje temporal dentro de los condominios, por ende, algunos espacios rentados Airbnb se verían afectados. 

 

Impactos en la industria hotelera

Según el caso de estudio para la capital del país “Airbnb en la Ciudad de México. Extiende los beneficios económicos del turismo y reduce la brecha salarial”, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dice que existían preocupaciones de hogares compartidos sobre la demanda de hoteles.

Sin embargo, el desempeño hotelero sigue sólido, pues sus ciclos han seguido normales, a pesar de la pandemia. No obstante, el estudio Who Benefits from the Saring Economy?, señala que los alojamientos de Airbnb podrían llegar a afectar los ingresos de los hoteles, sobre todo aquellos de gama baja, y dañar a los proveedores locales, ya que representan una alternativa para los viajeros y se debe de tomar en cuenta como una competencia turística de alojamiento.

El mismo estudio establece que negocios referentes a la economía compartida puede verse como negocios disruptivos, pero podrían terminar haciéndose su propio nicho de mercado, al tiempo que los hoteles continúan con sus negocios y targets principales.

Con el impuesto, más allá de regular el hospedaje, se generó certeza en el sector hotelero de la Ciudad de México y del país, que si pagaban sus impuestos y Airbnb no, con esto se aplano la competencia en el sector turístico con normas distintas dependiendo del estado y legislaciones de “Impuesto sobre hospedaje”.

En la industria turística y en especifico el sector hotelero, los consumidores tienen la decisión de decidir que tipo de alojamiento se adecua a su presupuesto y sus necesidades. Habrá quienes opten por plataformas como Airbnb, normalmente son personas de máximo 35 años, y los clientes de las cadenas hoteleras –las cuales no han parado de crecer– seguirán reservando directamente con ellos o por medio de un buscador en internet. En ese sentido, el turismo tiene la decisión y las opciones. En el aspecto del crecimiento de Airbnb, da una ventaja al aumento del turismo en el país y un mejor posicionamiento, pero de un distinto target de viajeros.

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