Con la irrupción de las plataformas y canales de comunicación digitales, por muchos años se habló sobre la posible (y para muchos inminente) desaparición de las imprentas en México. No obstante, los años han pasado y la realidad  es que hablamos de un sector que mantiene interesantes ritmos de crecimiento.

De acuerdo con datos entregados por Canon Mexicana se espera que para el 2020, el volumen total impreso crezca un 4.5 por ciento CAGR (2015-2020).

Contrario a lo que pueda pensarse, esta tendencia a la alza mucho tiene que ver con la irrupción de nuevas tecnologías digitales, mismas que han logrado hacer más ágiles los procesos de producción al tiempo que la llegada de nuevos recursos han dado nuevas rutas de capitalización para las imprentas que operan en nuestro país. 

En este sentido, el sector de las imprentas en México está en medio de un contexto de evolución y adaptación, mismo que de ser llevado a buen puerto, garantizará el bienestar de la industria gráfica en el país que lejos está de morir. 

El sector de las imprentas en México y la amplia industria que representan viven un momento de contrastes.

Se espera que para el 2020, el volumen total impreso crezca un 4.5 por ciento CAGR (2015-2020).

Por un lado el país ocupa el onceavo lugar entre los países de mayor valor de mercado respecto a la impresión en términos de venta, de acuerdo con la Asociación Nacional de Industriales y Distribuidores para la Industria Gráfica (ANIDIGRAF).

Las empresas que se desarrollan en el sector, producen más de mil billones de hojas A4 al año, mismas que tienen un valor superior a los 20 mil millones de dólares.

No obstante, también hablamos de un sector que enfrenta retos interesantes de cara a la digitalización, la llegada de nuevos jugadores así como la exigencia de reducir costos sin perder calidad.

A decir de Angel Bustamante, Vice Presidente de Commercial & Industrial Printing de Ricoh Latin America, “las empresas del mercado de la impresión y las artes gráficas tienen objetivos muy concretos que incluyen la necesidad de ahorrar en costos, aumentar la calidad y mejorar la productividad”.

Los retos del sector

La necesidad por cubrir esta exigencia ha derivado en un incremento importante en la entrada de productos de menor precio al mercado nacional.

Un estimado indica que cada año entran al país cerca de 850 millones de dólares en productos impresos provenientes, principalmente, de China, situación que ha derivado en la desaparición de un 20 por ciento de la industria.

Lo anterior pone sobre la mesa la necesidad de mejorar el merco legal para regular la oferta y demanda de insumos y servicios dentro de esta industria, con el fin de generar estabilidad en el mercado.

De esta manera, es necesario construir un marco legal y operacional que entregue un mayor valor a los productos, insumos y servicios nacionales al interior, para equilibrar la balanza comercial que ahora mismo presenta una una merma.

Basta con reconocer que en tan sólo 5 meses, según cifras publicadas por Forbes, las exportaciones del sector -en su mayoría dirigidas a Estados Unidos- alcanzaron los 165 millones de dólares, cifra que supera las importaciones totales generando un déficit comercial considerable. 

El camino es la actualización

Lo anterior toma connotaciones más urgentes cuando consideramos la evidente digitalización del sector y el arma de doble filo que este tipo de recursos representa para el sector.

Por un lado, supone una amenaza para el modelo de negocio más tradicional de las empresas de la industria; sin embargo, también ha abierto la oportunidad para refrendar el valor de una industria que debe adaptarse para convivir y completar la oferta de formatos digitales.

Para Carlos Charabati, director general de Litoprocess, “Es un época de cambio entre la era digital y el recorte de presupuestos de las compañías en México. Tenemos que innovar, reinventarnos para que nuestros productos y servicios concatenen con los medios digitales, aplicaciones, paginas web, con toda la era digital. Es ofrecerle al cliente soluciones en donde ambos mundos convivan.Tenemos que trabajar muy de la mano con los clientes para entender bien sus necesidades, para acoplar y llevar nuestros productos al consumidor final junto con sus recursos digitales”.

En otras palabras se trata de entender que el valor de las imprentas en México ahora se enfoca en la personalización del servicio, calidad de los insumos, tiempos de entrega y reacción inmediatos y opciones de impresión bajo demanda. 

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