Google no soluciona el problema y la revuelta continúa: Walmart, General Motors, Starbucks y Pepsico se suman al boicot

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El gigante de internet vive una crisis inédita. Hace una semana algunas marcas quitaron su inversión publicitaria porque sus anuncios aparece en YouTube en videos que promueven la violencia, el racismo y el odio. Siete días después son cientos de anunciantes los que participan en el boicot y parece que Google no puede hacer nada al respecto. En todo esto, el gran ausente es Larry Page.


El jueves pasado The Guardian, la BBC y el gobierno británico quitaron su publicidad de YouTube porque demostraron que sus anuncios aparecen en videos extremistas de videos que promueven el racismo. Google lo tomó con calma y respondió en su blog que trabajarían en el asunto. Días después eran casi 300 marcas las que se sumaron al boicot y Google siguió prometiendo mejoras.

Parece que Google no puede con el problema, de hecho el presidente de Alphabet Inc., Eric Schimdt, dijo que resolver el asunto de la publicidad programática en contenido de odio será difícil.

Esta crisis de anunciantes y relaciones públicas está lejos de terminar y tocar fondo para Google. Este viernes, el Wall Street Journal publicó un reporte en el que señala haber detectado anuncios de marcas importantes en videos que fomentan el racismo.

Hoy, Walmart, General Motors, Starbucks, Dish Networks y Pepsico confirmaron que suspendieron su publicidad en YouTube. Se suman a Verizon, AT&T y Volkswagen en el retiro de su inversión.

De acuerdo con un reporte de Fast Company, la Asociación Nacional de Anunciantes de Estados Unidos señaló que “hace un llamado a las plataformas digitales de publicidad para que tome las medidas necesarias para garantizar la seguridad y la reputación de las marcas”.

Llama poderosamente la atención que ya pasó una semana desde que comenzó la crisis y el CEO de Alphabet y cofundador de Google, Larry Page, no dicho una sola palabra sobre el asunto. Probablemente porque la compañía no ha encontrado una manera de hacer más fuertes los algoritmos que detectan el contenido nocivo en la red.