Instagram ha tenido una evolución interesante en los últimos años. La plataforma propiedad de Facebook ha dejado de ser una plataforma para compartir imágenes con filtro para convertirse en una verdadera aliada de las marcas. Google lo sabe y no espera quedarse con los brazos cruzados.

Actualmente Instagram cuenta con más de mil millones de usuarios activos mensuales, con un promedio 206 minutos al mes en la plataforma, con lo que los ingresos publicitarios de la plataforma pasarán de los 4.100 millones de dólares proyectados al cierre de 2017 a 10.870 millones de dólares durante 2019, de acuerdo con datos de eMarketer.

La plataforma encontró la manera de capitalizar cada una de sus herramientas y el mejor ejemplo son sus Stories, las cuales a tan solo un par de años desde su nacimiento, podrían generar más de 2.000 millones de dólares de acuerdo de acuerdo con datos de Nomura.

Ahora la red social activó la función Checkout, la cual ha iniciado una fase beta con 23 marcas, a las que permitirá concretar ventas de sus productos, sin obligar a los usuarios a salir de la plataforma.

Competencia a la vista

Esta función supone una competencia directa a servicios como Google Shopping, servicio que te permite crear campañas ofreciéndote la posibilidad de organizar y exponer en la página de búsqueda los productos de una tienda online para generar ventas,

Si bien los procesos que siguen los productos de ambas firmas pueden distar uno de otro, lo cierto es que ambos juegan bajo el mismo principio: ofrecer al consumidor información que potencialmente puede acortar el camino para concretar una compra.

En este sentido, Google ha visto amenazada su posición no sólo por jugadores como Instagram, sino también por las nuevas regulaciones que diversas autoridades -sobre todo en la Unión Europea- han impuesto sobre la privacidad y seguridad de los usuarios en este tipo de transacciones.

Durante 2017, la Comisión Europea impuso una multa de 2 mil 420 millones de euros a Google por la forma en que favorecía en las búsquedas a su plataforma comparadora Google Shopping, hecho que sumado al reciente lanzamiento de Instagram, ha obligado a la empresa de la “G” ha modificar su propuesta.

Cambios por una competencia más justa

El cambio radica en la creación de un nuevo formato de anuncios que “incluye links directos a otros comparadores [rivales] además de a ofertas de productos de las tiendas”. De esta forma, además del carrusel de anuncios de Shopping que se muestra en las páginas de resultados de búsqueda generales de Google, puede aparecer un segundo carrusel de anuncios de comparadores. Los usuarios pueden alternar entre la vista “Productos”, que muestra anuncios de Shopping, y la vista “Sitios web de comparación”, que incluye anuncios de comparadores de productos.

Con esto se intenta dar mayor transparencia al proceso de recomendación y compra, con lo que de manera directa, se verá beneficiado el consumidor. 

El movimiento es más que necesario para poder mantenerse en el juego. Google sabe que de no modificar su propuesta perderá algo más que los millones que tiene que pagar por las multas impuestas.

El consumidor es cada vez más critico sobre temas de ética y transparencia. No por nada Instagram con su nueva herramienta habilitó una serie de funciones relacionada con la protección de datos que ofrece la garantía de que las marcas solo obtendrán la dirección a la que se enviarán los productos comprados y el contacto de recibo.

La competencia justa y la protección del consumidor en los procesos de compra ahora es un nuevo driver en las decisiones de los usuarios y no ajustarse a las mismas, además de meter a las marcas en problemas con las autoridades correspondientes, supone perder terreno en un campo de acción que de por sí es cada vez más competido.