Google está en riesgo de verse obligado a cambiar de liderazgo al igual que Uber y Tesla

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Imagen: Bigstock
  • Una investigación del The New York Times reveló múltiples casos de acoso sexual en Google

  • El hecho motivó la protesta de alrededor de 20 mil empleados de Google, en 50 oficinas en todo el mundo.

  • La respuesta de Google fue sólo hasta después del reporte.

La tecnológica Google está pasando por, probablemente, una de las peores crisis de reputación corporativa en su historia, el escándalo por la presencia de acoso sexual al interior de la compañía. Una crisis que podría tener repercusiones serias.

Este es un tema cada vez más presente en las grandes firmas y, es que su influencia e impacto en la sociedad no sólo se ve reflejada por los productos o servicios que ofrecen, hoy su apego a códigos de ética (y morales), así como la responsabilidad social también son objeto de escrutinio público.

Sin duda, estos elementos son factores que ayudan (y perjudican) la reputación corporativa y reputación de marca. Esto se ve con mayor claridad referimos lo señalado por el Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership, que atribuyen el 80 por ciento del valor de una compañías está relacionado con sus medios intangibles mismos que se dividen en la marca corporativa y la reputación.

Google y el acoso sexual

Desde la semana pasada la gigante de Mountain View ha estado en voz de la opinión pública debido a los amagos de los empleados de la compañía, quienes expresaron abiertamente su intención de organizar protestas y una huelga a causa de los que señalaron como manejo indulgente de la firma hacia las conductas sexuales inapropiadas en el trabajo.

Esto sucedió en el contexto de que The New York Times publicara el 25 de octubre pasado un investigación que revelara que Google había ocultado que Andy Rubin, el creador de Android (y de Essential Phone), había sido acusado por una empleada y empareja de forzarla a tener sexo. Rubin dejó la tecnológica en 2014 pero no antes de recibir una indemnización de 90 millones de dólares.

Las protestas de la semana pasada convocaron a alrededor de 20 mil empleados de Google en 50 oficinas en todo el mundo.

Tras la publicación del NYT, la compañía matriz de Google, Alphabet confirmó el 1 de noviembre que Rich DeVaul, uno de los directivos de Google X Lab, encargado de proyectos de conducción autónoma, fue despedido sin indemnización a causa de una acusación de acoso sexual.

¿Reacción tardía?

Las denuncias entorno a acoso sexual al interior de Google no son nuevos, y no han sido sólo dos casos, según la investigación del Times la compañía ha despedido en los últimos dos años a48 empleados por esta causa, incluidos 13 ejecutivos de alto rango.

Así lo explicó director ejecutivo de Google, Sundar Pichai en una carta dirigida a los empleados pero fue hasta después de la investigación del Times, lo que no ha calmado el ánimo de los equipos de trabajo y tampoco las protestas.

“Nos tomamos muy en serio asegurar un lugar de trabajo seguro e inclusivo. (…) Queremos asegurarles que revisamos todas las quejas sobre acoso sexual o conducta inapropiada, que investigamos y que tomamos medidas”, dijo Pichai en ese correo electrónico.

Es un hecho que fue tardía e insuficiente y los cambios anunciados esta semana lo demuestran.

La multinacional se comprometió a ser más transparente en la gestión de los posibles casos de acoso sexual en el trabajo, así como a ya no aplicará o someterá a los empleados que realicen una denuncia de este tipo a un arbitraje privado en vez de ir a una corte de justicia; será opcional.

Además, ofrecerá más apoyo a las víctimas y a “redoblar” sus esfuerzos para ser una compañía representativa, equitativa y respetuosa.

¿Cambio de liderazgo?

Google es un referente, para muchas compañías un ejemplo a seguir como organización y para muchos empleados una aspiración para colaborar en ella, pero tras estos escándalos, la imagen y reputación corporativa han tenido un impacto muy negativo.

A ello, se puede sumar la posible acción tardía por parte de Sundar Pichai ya que no se establecieron medidas sino hasta después de la revelación del Times. Además, Larry Page CEO de Alphabet estuvo ausente, no se pronunció.

Aunado a lo anterior, el acoso sexual no es el único problema que aqueja a Google, ha estado en polémica desde hace meses producto de proyectos que despiertan inseguridad y dudas sobre su lealtad competitiva; concretamente por la presunta intención de desarrollar un buscador para China y tecnologías de inteligencia artificial para el ejército de Estados Unidos.

Todos esto sigue creciendo y podría derivar en una crisis profunda para la compañía que, por cierno no convenció en su pasado reporte financiero del tercer trimestre. Y, por si no fuera suficiente, el valor de sus acciones han entrado en un tobogán, sólo el viernes viernes perdió cerca de 4 por ciento.

Esto hace que muchos especialistas se pregunten si no estará por venir un cambio de liderazgo en la compañía. Y probablemente no sea el de Pichai, sino del propio Page quien más allá de la figura corporativa, no absorbe mayor responsabilidad con los accionistas o con el rumbo de la firma, esto indudablemente a dejado una laguna de liderazgo.

Si Google y su matriz Alphabet no hacen algo para frenar esta crisis podrían enfrentar un destino similar a Uber que tuvo que cambiar de CEO y, aún así, va cuesta arriba para recuperar a la compañía o, el caso más reciente con Tesla y la salida como chairman de Elon Musk.