¿Quién gana y quién pierde en la era de la inteligencia artificial?

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Con la velocidad de los avances tecnológicos, su rápida adopción así como la sofisticación de estas soluciones, las estructuras económicas tradicionales se encuentran en un estado de interesantes cambios, en donde quizá uno de los más relevantes es la adopción de máquinas y robots inteligentes que prometen optimizar la productividad, inmediatez y agilidad de los procesos inherentes al desarrollo de cualquier empresa.

Proyecciones de Gartner indican que con la adopción de este tipo de máquinas inteligentes, las organizaciones podrían aumentar su rentabilidad de manera importante, al considerar que los costos de dichas tecnologías supone para las compañías sólo un 4 por ciento de sus ingresos anuales, cifra diez veces menor al 40 por ciento que supone la capacitación y servicios que reclama una plantilla laboral convencional.

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Esto otorga sentido a los pronósticos de crecimiento realizados sobre la adopción de robots autónomos en diversas industrias que, a decir de la IFR, se incrementarán de un millón 059 mil robots activos en 2010 a 2 millones 237 mil unidades durante 2018.

Diversos especialistas auguran que esta tendencia, supondrá la pérdida de diversos puestos de trabajo.De hecho, una reciente investigación realizada por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), destaca que este tipo de máquinas ocuparán más de 5.1 millones de puestos de trabajo durante 2020, lo que significa una reducción de oportunidades para el capital humano en la misma proporción.

Con base en el panorama que dibujan los números anteriores, en primera instancia, podría ser claro quiénes son los jugadores que ganan y quiénes son los que pierden en la era de la inteligencia artificial; no obstante, puede no ser tan sencillo como se plantea.

Marta Hernández, consultor en capital humano para Aon México, afirma que la integración de las tecnologías inteligentes en el campo laboral “será un reto a corto plazo porque habrá menos ofertas de trabajo que serán sustituidas por la tecnología. Sin duda son ahorros en mano de obra, pero desde luego estas empresas que están muy alineadas al tema de innovación y desarrollo hacen el intercambio, con base en su core en donde apuestan por capital humano capacitado para desarrollar las innovaciones que agilizan los procesos en otras áreas de negocio”.

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De acuerdo con IDC, la industria de la inteligencia artificial crecerá de 8 mil 200 millones dólares registrados en 2013 a 700 mil millones durante 2020.

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Es cierto, pensar que la mano de obra humana -por denominarlo de alguna manera- será la que verá disminuidas sus oportunidades de manera drástica puede ser un error. Pensemos en aquellas actividades que han sido automatizadas -quizá con un menor grado de sofisticación- tales como los cajeros de banco. Durante la década de los ochenta se generalizó la implementación de cajeros automáticos con lo que se estimaba que una gran cantidad de puestos referentes desaparecieran de forma drástica; no obstante las estadísticas apuntan a que la reducción de puestos fue impulsada por otros factores como crisis económicas, antes que por la implementación de estas máquinas.

Como ejemplo y al hablar de lo que sucede en la industria de la mercadotecnia, María Ballesteros del Castillo, manager de la división de ventas y mercadotecnia Hays México, destaca que “estas tecnologías están ayudando a las empresas a una mejor toma decisiones; a que la gente de marketing tenga mucha mejor información del mercado de manera más rápida y ordenada”, lo que demandará “perfiles mucho más planificadores estratégicos, con una visón mucho más analítica -sobre todo en grandes cantidades de datos-” para dotar de sentido y valor a dicha aportación.

Lo anterior demuestra que las soluciones automatizadas o autónomas no pueden sustituir del todo ni de manera tan acelerada al trabajo humano, con lo que la vía para encontrar ventajas en temas de rentabilidad y productividad no está únicamente en adoptar con rapidez y en grandes cantidades máquinas inteligentes; el gran desafío y clave para ganar estará en fomentar el trabajo conjunto de robots y humanos ante la capacidad de las nuevas tecnologías de no sólo suplir labores de producción y estar cada vez más habilitadas para desarrollar tareas de conocimiento, lógica y predicción.

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