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Finanzas y seguridad: Por qué las fintech de hecho serían mejores que bancos tradicionales

Si bien hay muchos puntos y características que ambos grupos comparten, las fintech podrían tener las soluciones de seguridad más firmes

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  • De acuerdo con Security Boulevard, fintech y bancos tradicionales son 300 veces más probables de ser víctimas de una brecha maliciosa

  • El 90 por ciento de los incidentes de ciberseguridad en esta industria son producto de únicamente cuatro métodos de ataque

  • Las compañías del sector tienden a destinar solo entre 10 y 0.3 por ciento de su presupuesto de TI a lidiar con estas amenazas

Ayer mismo empezó a circular un video por redes sociales en el que se daba a conocer un nuevo formato de robo a usuarios en los cajeros automáticos. Se trata de un sistema muy sencillo, considerando la sofisticación de algunos de los ataques más preocupantes dentro de sectores como el fintech. Los agentes maliciosos simplemente ponen una carcasa falsa sobre la máquina, con un smartphone que está grabando dentro. Así, copia los NIP de los usuarios.

La estrategia es notablemente simple, pero aterradoramente eficaz. También habla de un reto crucial en la industria financiera: la seguridad. Una de las mayores preocupaciones de todos los usuarios al interactuar con bancos y negocios, es que la información de sus tarjetas o de sus cuentas caiga en manos de criminales. Se trata de un temor que tal vez está más asociado a las fintech, pero que con este caso se confirma fácilmente que es un factor más penetrante.

Fintech, un sector donde no faltan las incidencias de seguridad

Cuando se trata de comparar a las empresas de tecnología financiera con la banca tradicional, hay un sinfín de ejemplos que justifican el temor innato hacia las plataformas digitales. Fintech CTO Club recupera los casos de Redtail, Fiserv y BlackRock como emblemáticos de los retos de ciberseguridad que enfrenta la industria. Todas sufrieron brechas de seguridad que tuvieron efectos negativos tanto para millones de usuarios como varios miles de clientes empresariales.


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A eso se debe de sumar que las empresas fintech están bajo el constante riesgo de ciber-seguridad que muchas plataformas digitales. No solo hay una pobre educación entre toda la población en torno al tema de la protección de datos personales. Conforme la soluciones de finanzas se pasan a canales móviles, hay más puntos de acceso desde donde los clientes pueden acceder a su información. Y, al mismo tiempo, más oportunidades para ataques.

Sin embargo, se debe reconocer que las empresas de fintech han hecho un esfuerzo muy considerable para reforzar sus sistemas tecnológicos. Cierto, el tema de la ciberseguridad no será jamás una batalla que se puede ganar. Sin embargo, con el uso de sistemas biométricos, enriptación de datos e inteligencia artificial, la incidencia y gravedad de los incidentes tiende a disminuir. Y hay una muy buena posibilidad que los bancos tradicionales no puedan replicarlo.

El reto crucial, tal vez imposible de lidiar, de la industria convencional

Primero hay que reconocer que la línea entre fintech y bancos tradicionales lentamente se ha ido desdibujando. Esto, en buena parte gracias a que las instituciones convencionales hicieron una inversión considerable para mejorar sus sistemas internos. Así pues, muchos de los retos (y ventajas) de ciberseguridad que tienen sus rivales digitales también aplican para este grupo de compañías. Sin embargo, hay una diferencia clave en el canal de contacto con los clientes.

Dentro del entorno de ciberseguridad, hay un término conocido como Evil Maid. Básicamente se trata de un tipo de ataque, según Cybervision, en el que los agentes maliciosos tienen un contacto directo con el dispositivo con el que se quiere interactuar. A pesar de su ridículo nombre, se trata de los retos más difíciles de contraatacar, sin importar el nivel de sofisticación del software de protección. Y es justo lo que le da la ventaja a las fintech sobre los bancos.

Todo se remonta al caso del cajero automático. Este tipo de interacciones físicas son comunes con la banca tradicional porque la gente suele ir físicamente a un lugar e interactuar con un aparato que podría ser saboteado. Como las fintech se centran en operaciones remotas, es más difícil que un agente malicioso robe información sin que el usuario se dé cuenta. Solo por esta ligera diferencia, el entorno de seguridad podría ser siempre mejor para el canal digital.

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