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Según estudio de la IEA home office podría reducir la contaminación global

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Aunque sea por unos meses, los habitantes del mundo han podido ver de primera mano el impacto que tienen sus hábitos en la contaminación ambiental. Desde la óptica puramente ambiental, el COVID-19 ha traído desarrollos y avances sin precedentes. Las emisiones se redujeron en todo el mundo y la calidad del aire mejoró, incluso en las ciudades más contaminadas, lo que podría reducir las tasas de mortalidad global por contaminación del aire. Según datos de IQAir en 2017 2.4 millones de personas murieron en India y China por mala calidad del aire. Desde ese año se ha experimentado un aumento en los niveles de CO2 atmosférico. Esto se debe a que la industrialización ha progresado a un ritmo cada vez más rápido en todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo. Antes de la pandemia, las emisiones de CO2 aumentaban aproximadamente en un uno por ciento por año, y los niveles actuales de emisiones atmosféricas de CO2 eran los más altos en la historia de la humanidad.

No obstante, aunque hubo reducciones récord en las emisiones de gases de efecto invernadero, el dato verdaderamente importante es la cantidad acumulada de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Las emisiones pueden permanecer en el aire durante siglos, y los niveles de CO2 de la Tierra alcanzaron un récord en mayo de 2020, a pesar de la reducción prevista del ocho por ciento en las emisiones de combustibles fósiles de enero a abril. Un estudio de la revista Nature Climate Change estimó que el impacto que tendrá la pandemia en la crisis climática será insignificante, reduciendo el calentamiento global en solo 0,01 grados Celsius para 2030. Por parte del conusmidor hay un desea de encontrara una recuperación económica verde. Por esa razón es posible que algunos gobiernos del mundo hayan inyectado inyectado cantidades sustanciales de dinero a las economías en un intento por recuperarse del trauma que ha causado el coronavirus. El efecto que ha tenido el COVID-19 en el medio ambiente es claro y autoridades presionan para que inviertan mucho en una recuperación ecológica. Un ejemplo notable es  Francia, en el país Galo se han inyectado más de diez mil millones de dólares en estímulos que se utilizará para promover el ciclismo y los vehículos eléctricos, así como el rescate de Air France-KLM SA, aunque con condiciones ambientales. otro ejemplo es China, el país en el que se detectó por primera vez el virus  destinará a mejorar la infraestructura de los vehículos eléctricos y aumentar el número de estaciones de carga. En julio de 2020, la UE anunció un fondo de recuperación por valor de 750 mil millones de euros, con un 30 por ciento comprometido con las políticas climáticas. Sin embargo, a nivel mundial, el paquete de recuperación verde palidece en comparación con el dinero que se invierte en las industrias de combustibles fósiles con alto contenido de carbono, y se espera que los fondos totales para este sector asciendan a más de medio billón de dólares estadounidenses.

Algunos expertos han presentado estudios del efecto del COVID-19 en el medio ambiente. La International Energy Agency argumenta que los cambios de hábitos en el conumidor son aliados en la mejora de la calidad del aire. Otros expertor climáticos argumentan qeu cambios de comportamiento y legislación gubernamental en un mundo post-coronavirus serán clave para la recuperación económica verde.  Sabemos que el conusmidor  quiere que la protección del medio ambiente sea un enfoque importante en los próximos años, por lo menos mientras el mundo busca recuperarse de la pandemia. El tiempo dirá si los gobiernos aprovecharán la oportunidad de acelerar las transiciones de energía limpia o recurrirán a sus métodos probados. Los bloqueos pandémicos mostraron que un alejamiento de los combustibles fósiles puede tener un gran impacto en las emisiones, por lo que está claro que un movimiento más rápido hacia las energías limpias es la única posibilidad de mitigar los mayores impactos de la crisis climática.

En abril de 2020, durante el pico más alto de confinamiento hasta el momento, se estimó que se evitaron más de 11.000 muertes en Europa debido a la disminución de la contaminación del aire. La mayoría de estas muertes evitadas se atribuyeron a grandes reducciones en las emisiones de NO2. Los vehículos liberan dióxido de nitrógeno al aire, pero con muchos menos automóviles y camiones en las carreteras, se estimó que la disminución de los niveles de NO2 previno aproximadamente 7,400 muertes. Las proyecciones mostraron que Alemania y el Reino Unido fueron los principales beneficiarios de la mejora de la calidad del aire en el continente. El número de beneficiados por la reducción en índices de contaminación sigue siendo menor a las muertes casuadas por el COVID-19 lo quer hace difícil ver el beneficio del encierro solamente en términos de contaminación.

¿Trabajar desde casa es el futuro?

Debido a los avances en la tecnología moderna y la digitalización, el home office pudo llegar a las masas, no sólo en la oficina, también en las escuelas. Aunque el consumo de energía residencial aumentó durante los cierres cerrados, trabajar desde casa resultó en una reducción del tráfico, la demanda de energía y la contaminación. Desde la perspectiva del consumidor el ejercicio fue un éxito. Tal vez gabrá que ver qué consecuencias tuvo paras la eficiencia y productividad de las empresas. El home office —según la IEA— logró que las emosiones resulytantes de trabajar en casa solo un día a la semana marcáran una diferencia significativa, ya que las emisiones de CO2 de los hogares disminuyen en seis kilogramos por día en los EE. UU. Durante los meses de invierno. El ciudadano estadounidense promedio produce alrededor de 15 toneladas métricas de CO2 por año. El gran objetivo es lograr que las emisiones globales disminuyan 24 millones de MtCO2 al año, esto se lograría si todos los que pudieran trabajar desde casa en todo el mundo lo hicieran solo un día a la semana. Entre los beneficios del ahorro de contaminación a través del trabajo en casa destacan:

  • Se evitan traslados en vehículos automotores, lo que garantiza una menor emisión de partículas contaminantes de tu parte.
  • No hay una exposición a los agentes contaminantes de la atmósfera ni  a los rayos utravioleta, lo que beneficia a tu salud.
  • Se pone a prueba tu propia capacidad para desarrollar tu responsabilidad individual y profesional.
  • Puedes iniciar y concluir las actividades de tu agenda personal con mayo celeridad.
  • Representa un ahorro de recursos tanto de tiempo como de dinero.
  • Aprovechas las ventajas de la tecnología al máximo
  • Tienes un tiempo productivo en que no existirían los distractores con los que te enfrentas en un espacio de oficina… desde luego, debes evitar distraerte con lo que te rodea en casa.

Una recuperación verde

A pesar de todos los objetivos y políticas, como el Acuerdo de París, la pandemia de COVID-19 ha tenido más impacto en las emisiones y la contaminación global que cualquiera de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) de los gobiernos. No obstante, el sufrimiento humano y el daño económico están lejos de ser las formas más sostenibles de mitigar el cambio climático.

Los  combustibles fósiles son la principal causa de las emisiones de dióxido de carbono provocadas por el hombre, el COVID-19 demostró que alejarse de ellos puede reducir drásticamente las emisiones. Si bien la demanda de carbón, gas y petróleo cayó en comparación con 2019, la demanda de energía renovable aumentó, lo que demuestra que era lo suficientemente sólida como para sortear los problemas causados por el coronavirus.

Conforme se comprende el impacto del coronavirus en el medio ambiente, algunos conusmidores comienzan a indicar (con sus acciones) que después de la pandemia, su comportamiento podría cambiar. Los cambios de estilo de vida a largo plazo, como tomar menos vuelos y trabajar desde casa, podrían disminuir la huella de carbono.

El home office se ha vuelto un fenómeno mundial, basta ver el valor de Zoom para tener un parámetro. En muchos casos, la productividad ha aumentado debido a un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, aunque el efecto del trabajo en casa también se ha sentido en la slaud mental. Los niveles de contaminación disminuyeron enormemente debido a que las industrias contaminantes y el transporte se restringieron durante los cierres. En respuesta, muchos gobiernos han tratado de prevenir el regreso de humos tóxicos que causaron tantos riesgos para la salud antes de la pandemia.

Un caso en Europa

Por ejemplo, los niveles de contaminación de Milán se redujeron significativamente cuando el tráfico se detuvo. En un intento por evitar que regresen los niveles peligrosos de contaminación, la ciudad ha propuesto un nuevo y ambicioso plan, que transformaría unos 35 km de calles en nuevos carriles para bicicletas, ampliaría las áreas para peatones y reduciría los espacios de estacionamiento con la esperanza de disuadir a los conductores.
A nivel mundial, se han presentado otras sugerencias para estimular una recuperación ecológica, como desarrollar aún más la energía renovable, aumentar el número de estaciones de carga eléctrica para vehículos eléctricos, pagar a las personas para que generen energía a partir de fuentes como paneles solares y agregar condiciones ambientales a rescates de la industria.

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