Convertirse en un empresario exitoso no es nada sencillo. De hecho alcanzar el éxito en cualquier campo de acción es una tarea compleja y aunque no existe una fórmula única para lograrlo es cierto que algunas grandes mentes como Steve Jobs han encontrado algunas claves para estar cada vez más cerca de esta ambiciosa meta.

El éxito es una condición tan relativa y subjetiva como la cantidad de personas que existen en el mundo; no obstante, es cierto que se se pueden tener algunas ideas comunes sobre lo que es y lo complejo que puede ser ubicarse en dicha zona.

Ser exitoso no es fácil

Por ejemplo, en el campo de los negocios, ser altamente competitivo puede ser una señal de éxito. Sin embargo, las condiciones actuales del mercado hacen que alcanzar este objetivo sea cada vez más complejo.

Una investigación firmada por Simon-Kucher & Partners indica que el 90 por ciento de las empresas asegura que la presión sobre el precio es creciente, con lo que el 75 por ciento de las organizaciones asegura que la innovación de productos en la mejor medida para contrarrestar los efectos de dichas presiones.No obstante, desde TNS, revelan que de aquello que las marcas identifican como “innovación” en su oferta comercial, sólo el 15 por ciento corresponde a propuestas realmente nuevas.

El éxito según Steve Jobs

Con una visión futurista para su tiempo así como con la capacidad de anticipar algunos movimientos en el mercado, quizás Steve Jobs, fundador de Apple, se ubica como una de las personas en el pasado actual con la suficiente autoridad para dictar las claves sobre cómo alcanzar el éxito y aunque ahora mismos sería imposible cuestionar al creador del iPhone al respecto, la cierto es que antes de morir, Jobs dejó algunas observaciones al respecto.

En una entrevista para la Silicon Valley Historical Association de 1994, Steve reveló que la clave del éxito es saber pedir ayuda. El padre de Apple contaba cómo él mismo tuvo que acercarse a Bill Hewlett (de Hewlett-Packard) para pedirle piezas necesarias para construir un contador de frecuencias. En este momento Jobs tenía 12 años y Hewlett no solo le dio lo que necesitaba, sino que también le ofreció un trabajo de verano.

Quizá la recomendación de Jobs suena muy sencilla en la teoría pero es más compleja cuando intenta llevarse a la práctica; sin embargo, se trata de algo necesario cuando de formar líderes para el mercado actual se trata.