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Entrevista exclusiva con Body Systems: Sobre el bienestar de las mujeres en el new normal

Si bien el tema del bienestar cobró una relevancia universal en el marco de la pandemia de COVID-19, importa particularmente a las mujeres

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  • Las mujeres, previo a la pandemia, ya vivían una situación de desigualdad en las dimensiones social, económica y hasta de salud

  • Con la pandemia de COVID-19, se ensancharon muchas de estas diferencias

  • En este sentido, las compañías y organizaciones tienen que procurar crear espacios y sistemas en pro del bienestar de sus colaboradoras

Históricamente es un fenómeno relativamente reciente que las empresas se preocupen por el bienestar de sus colaboradores. Sin embargo, desde hace algunos años que los negocios reconocen la importancia de hombres y mujeres en su personal, como individuos, para el éxito de sus emprendimientos. Así lo defienden agentes como Business.com. Pero de acuerdo con José Mársico, fundador de Body Systems, la pandemia sí cambió el enfoque de las marcas:

Previo a la pandemia, las empresas y organizaciones tenían focalizados sus inversiones de bienestar en la epidemia de salud física, en fenómenos como el sedentarismo o la obesidad. Pero a partir de 2020, se declara la depresión como la segunda causa de incapacidad laboral. Entonces, la COVID-19 trae una nueva crisis de salud mental dentro de la fuerza de trabajo a una escala global. Y es una que, en su mayor medida, parece estar afectando a las mujeres.

Una pandemia “femenina”

Ya hay un sinfín de muestras de cómo la crisis sanitaria fue mucho más dura para este sector de la población que para su contraparte masculina. Según Humans Right Watch, las mujeres se encargaron de los hijos (aumentando su ya alta carga de trabajo no-remunerado) y sufrieron más la precarización laboral. Según José Mársico, hasta las profesionistas que sí conservaron su empleo y se las arreglaron con el trabajo remoto, sufrieron un deterioro de su salud mental:

Se ha podido comprobar, en varias encuestas, que las mujeres se han visto más afectadas que los hombres por el confinamiento y el home office. Por ejemplo, más de la mitad han tenido un alto impacto de salud mental, 10 puntos porcentuales por encima del estado pre-pandemia. Y la mayoría de esta población afirma que se siente sola y sin ayuda durante esta crisis. Es claro que el resultado a nivel emocional no es nada positivo a raíz de esta nueva situación sanitaria.


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Los retos de las mujeres

Es cierto que también los hombres sufrieron un deterioro importante de su salud mental en medio de la crisis sanitaria. De hecho, desde los primeros meses de la pandemia, se había reconocido el tema del bienestar psicológico como uno de los más grandes retos que tendrían que resolver las marcas. Sin embargo, la carga para las mujeres fue mucho más grande. Y es que, como apunta el líder de Body Systems, esta parte de la población tiene retos específicos:

Las mujeres pueden verse en medio de situaciones como, por ejemplo, maratones de Zoom y sesiones una detrás de la otra, y los hijos están en educación a distancia. Y así, muchas veces no se puede resolver la agenda profesional con la agenda personal. Aún así, a futuro, la mitad de este sector de la población quiere un modelo híbrido a futuro. Una cuarta parte desea que sea 100 por ciento a distancia. Y casi la mitad dejaría su trabajo si no le dan esa flexibilidad.

El futuro para las mujeres

Según el fundador de Body Systems, si la crisis sanitaria fue un periodo de adaptación que costó muy caro a las mujeres, el regreso a las oficinas sería igual o más complicado. Y es que muchos de los retos de salud mental y de bienestar general seguirán presentes en el largo plazo. No solo eso, José Mársico está convencido que aún si se logra implementar a la perfección los planes actuales, todavía quedan muchos desafíos y barreras por superar:

En el futuro, lo que tenemos que poner en foco es la salud mental, especialmente para la población de mujeres. El impacto de la pandemia en el estado emocional de la fuerza de trabajo es algo de lo que aún no tenemos una completa visibilidad. Y en el futuro, si tenemos que ponerle nombre al reto, es implementar las herramientas adecuadas para trabajar por la integridad psicológica de las colaboradoras. Y se tiene que abordar de una forma holística.

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