La irrupción de nuevas tecnologías no sólo trajo la posibilidad de conectar y automatizar un sin fin de actividades. La necesidad de controlar todo aquello que pasa se ha convertido en un tema sensible en todos los niveles de la cadena de valor.

Hasta 2014, cerca 50 personas en los Países Bajos tenían un microchip implantado en sus manos.

El consumidor exige acceder a soluciones más precisas a sus necesidades inmediatas bajo sus propios términos de espacio, tiempo e intención; en consecuencia, las empresas buscan tener mayor dominio sobre toda la información disponible sobre sus públicos de interés.

Tan sólo durante el último año, el número de empresas enfocadas a la comercializaron de productos de software que recogen y analizan datos aumentó de 2 mil a casi 3 mil 700, lo que representó un incremento del 80 por ciento.