El home office post-pandemia

Aunque muy poco común hace solo unas semanas, el trabajo remoto llegó para quedarse

La pandemia dividió a las empresas en tres grupos. Las que operan hasta con más clientes que nunca. Al otro extremo están las paralizadas, sin poder producir o vender. Y en medio están los negocios que continuaron sus tareas con el home office.

Es un gran cambio, viendo que en 2015, según Deloitte, a la mitad de los jóvenes les hubiera gustado trabajar más desde casa. Clara Albuquerque, socia de Bain & Company en México, apunta que el home office hace poco solo lo usaban el 30 por ciento de las marcas en países desarrollados.

Con la COVID-19, el panorama cambió. Albuquerque dice que “lo que no pasó en tres, cuatro años, sucedió en semanas. La fuerza de trabajo adoptó rápidamente este formato laboral”.

Ventajas para marcas

No es extraño que la gente recibiera así al home office. Aunque en México se creía en 2019 que no se podía usar el trabajo remoto, la mitad de la gente creía que aumentaría su productividad. Gallup estimó que seis de cada diez expertos que lo probaron en la crisis, lo solicitarán lo más posible a futuro.

Lo sorprendente es la aceptación de las empresas. Seyfarth apunta que dos terceras partes de las marcas tomaron medidas para que el personal que no suele laborar desde casa lo haga en esta crisis.

Según Carla García, directora de desarrollo de nuevos negocios para Latinoamérica en Zoho, el interés es económico. Muchas empresas vieron “que el rendimiento es más alto porque las horas que se invertían en el tráfico ahora se usan para laborar”.

Implementación a futuro

El home office no es una bala de plata. Hay trabajos que aún deben hacerse desde una oficina. Además, según Hubstaff, puede causar desde falta de comunidad y cultura fragmentada hasta el impago de salarios y ciberriesgos.

Camila Zoé Frías, gerente de comunicación de Google Cloud para Latam

Pero sí abre posibilidades interesantes a las empresas. Camila Zoé Frías, gerente de comunicación de Google Cloud para Latam, apunta que “quienes no habían probado el trabajo desde casa ahora notan que funciona. Y probablemente continuarán usándolo”.

 

 

No cabe duda que a futuro no continuará el despliegue del home office que se vive ahora. Para muchas áreas, por más herramientas que se implementen, será mejor estar en un espacio físico. Pero en muchas tareas más, se volverá en una herramienta útil, frecuente y aceptada para reducir costos y alzar la moral dentro de las empresas.

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