¿El fin de la cuarentena?

Los ciudadanos se están adelantando a decretar un fin a la cuarentena de facto, aún y cuando no hay anuncio alguno de las autoridades sanitarias al respecto

Es una escena que se repite a lo largo de toda América Latina y alrededor del mundo; poco a poco, más personas salen a las calles a retomar su actividad normal. No ha habido en ninguna de las grandes economías un decreto que termine con la cuarentena del COVID-19, los ciudadanos parecen estarse adelantando a las medidas de una apertura gradual que aún no ha sido anunciada.  El tráfico, poco a poco vuelve a las grandes ciudades de la región. Actividades sociales son retomadas paulatinamente. Los ciudadanos se están adelantando a decretar un fin de la cuarentena de facto, aún y cuando no hay ningún anuncio de las autoridades sanitarias al respecto.

Al final del día, este parece más un experimento social a gran escala, en este mundo alterado por el COVID-19. No es sólo el hecho de que muchos viven al día económicamente, ni tampoco lo es la falta de credibilidad en las autoridades, más bien, parece ser una mezcla de factores económicos, sociales, de conducta y hasta de estilo de vida lo que está llevando a mexicanos, argentinos, peruanos y brasileños, entre otras nacionalidades, a las calles.

Los índices de movilidad urbana en muchas de las grandes urbes de Latinoamérica han ido aumentando gradualmente en las últimas semanas. En una mezcla de hartazgo, desesperación e incertidumbre, muchas personas están intentando hacer una vida normal, aún y cuando muchos de los comercios y actividades recreativas están cancelados.

Será muy interesante ver si hay algo que sustente a la campaña que en México se llama #QuedateEnCasa y sus similares en la región latinoamericana. Por el momento, pareciera que la presión por parte de la población es por una reapertura gradual de la economía y de las actividades. Algunas empresas, ya también se están preparando para regresar a actividades, aún y cuando es prácticamente un hecho que estás serán a un ritmo mucho menor al que se tenía antes de la cuarentena. Aún así, las empresas que retornen a la actividad tendrán forzosamente que hacerlo implementando medidas estrictas de control sanitario. Los equipos de protección personal, como cubrebocas, caretas y otros más, seguramente, serán comunes en las empresas y en las calles. En las escuelas, aún parece incierto si muchas de retornarán en este año lectivo a las aulas presenciales.

Ahora bien, aún no hay, en realidad, una idea clara de si este rompimiento de facto de la cuarentena será positivo o negativo para las economías. Por un lado, hay quien piensa que continuar con las medidas de aislamiento social no sólo es lo correcto, sino lo que previene el surgimiento de nuevos brotes de coronavirus. Por otro lado, hay quien argumenta que el relajamiento de las medidas traerá cierta “inmunidad de rebaño” que hará que la enfermedad se controle de forma natural, con el surgimiento de nuevos picos en la curva epidemiológica.  En cualquier caso, vivimos un escenario inédito para la humanidad y aún no se sabe a ciencia cierta en cuál de estos dos escenarios se controla mejor la crisis sanitaria y la derivada crisis económica.

Al mismo tiempo, la comunicación de gobierno, empresas y sociedad civil tiene que ser muy cuidadosa ante los escenarios de apertura. Del #QuedateEnCasa enfático, estaríamos transitando a un llamado a la población mucho más tenue, lo cual presenta problemas de control reales. Si aún es importante controlar la enfermedad, reactivar la economía, abre la posibilidad de perder el control de la narrativa. Llamados a la acción “a medias” no son tan efectivos como llamados claros. Además de esto, se abre la posibilidad de que los escenarios de apertura, si deriven en un nuevo crecimiento de contagios. Allí llegaríamos a un escenario en donde estaríamos llamando a la ciudadanía a salir de casa y después a recluirse y después a salir de nuevo. Claramente, no es un escenario que parezca que sea muy efectivo, desde el punto de vista de comunicación social.

En México, las autoridades parecen inclinarse por una apertura gradual a partir de junio, sin embargo, aún no se ha llegado al pico de contagios y la fecha no parece tan sólida para la reapertura de la economía. Lo anterior, sumado a que México es uno de los países de la OCDE con un número muy bajo de pruebas per cápita, que parece dar cierta incertidumbre a los escenarios de apertura de la economía.

Será fascinante presenciar, desde el punto de vista de marketing, cómo se maneja la apertura gradual de la cuarentena. El llevar mensajes diferentes y, hasta cierto punto de vista, contradictorios no será nada fácil y puede resultar ineficiente. Es difícil pedir a la población en general que salga a trabajar, pero al mismo tiempo, tratar de mantener a los grupos de riesgo en casa; especialmente si algunos de ellos, como los diabéticos, son muy grandes dentro del total de la población. Aquí las medidas tendrán que estar diseñadas con mucho cuidado y, además, ser comunicadas de forma eficiente. El escenario es inédito en el mundo y aún dará mucho de que hablar.

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