El coronavirus borra de un plumazo las buenas intenciones de Greta Thunberg 

El coronavirus es una gran amenaza para la lucha contra el cambio climático. Hay serios indicios que la recuperación tras la crisis no contemplará al ambiente como variable primordial.

  • Las inversiones en energías limpias son las que más sufrirán la crisis post-coronavirus

  • China y Estados Unidos sólo piensan en recuperarse lo más velozmente posible, y el cuidado del medioambiente es una inversión a largo plazo

  • Con el petróleo a precios bajos, los desarrollos de autos eléctricos y de energías solar y eólica se verán muy comprometidos

Las acciones de Tesla se derrumbaron: pasaron de 900 a 400 dólares en dos semanas, limpiando en horas todo lo que habían ganado en meses.

Junto con la compañía de Elon Musk, los papeles de otras grandes automotrices también cayeron en un horizonte inmediato negro para la industria.

Es que todas han estado haciendo grandes inversiones en movilidad eléctrica, desarrollos que seguramente se frenaran a partir de una crisis de la que sólo saldrán fortalecidos aquellos que reduzcan al mínimo sus gastos operativos.

Los gobiernos no lo dicen en voz alta, pero los analistas ya adelantan que las metas de emisiones que tienen los países europeos deberán reverse. Ya eran objetivos ambiciosos antes de la crisis del coronavirus, pero ahora, con un panorama oscuro por delante, serán incumplibles.

La meta ahora será, entienden los expertos, sostener el empleo como sea, no el cuidado del ambiente.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte esto y en uno de sus recientes informes insta a a los gobiernos a ofrecer paquetes de estímulo económico, pero sólo para los que inviertan en tecnologías de energía limpia.

Otro indicio: BloombergNEF redujo su pronóstico sobre la demanda de energía solar global para este año. Argumenta que los responsables políticos y las grandes corporaciones se centran en medidas de estímulo económico a corto plazo, no en tecnologías limpias con horizontes largos.

Los generadores de energía solar y eólica en todo el mundo ya hablan de retrasos en los proyectos y los analistas advierten sobre mayores costos para los fabricantes de energía verde. Esto se puede ver en las acciones de las empresas de energía alternativa.

Rob Jackson, profesor de la Universidad de Stanford y presidente del Proyecto Global de Carbono, dice que la pandemia del covid-19 va a obstaculizar la acción de las compañías contra el cambio climático, publica LATimes.

Las aerolíneas comerciales, en tanto, mientras sufren la peor crisis de su historia, entienden que es probable que la demanda, con los meses, se recupere, pero seguramente debilitará, retrasará o cancelará los programas ambientales para reducir las emisiones.

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No es poco, la aviación representa entre el 2,1 y el 3 por ciento de las emisiones globales de CO2.

Para Melissa Lott, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, “el brote está generando dudas en las cadenas de aprovisionamiento mundial de energía renovable y desafiando los balances de las empresas”.

¿Qué pasará con los fabricantes de baterías para autos eléctricos cuando el despegue de estos vehículos menos contaminantes se retrase años, o tal vez más?

Para peor, los países que deberán liderar el impulso tras la crisis son las dos mayores potencias comerciales: China y Estados Unidos. Ninguna de las dos, hoy, bajo los gobiernos de Xi Jinping y Donald Trump tienen intenciones de hacer foco en la energía verde y la “descontaminación”.

China nunca tuvo demasiado interés y para Trump, ya lo dijo muchas veces, es un costo innecesario. Más aún en un año de elecciones.

Petróleo Guerra Coronavirus
Bigstock

En Estados Unidos, pasa incluso todo lo contrario, Trump está ofreciendo préstamos a tasas bajas a los productores de petróleo y de gas afectados por la caída de los precios hasta niveles de 1991. Eso bloquea aún más las inversiones para reducir las emisiones de efecto invernadero.

Todavía no hubo una sola oferta de Estados Unidos para las compañías vinculadas a la energía limpia.

Así las cosas, el sueño de la ambientalista sueca Greta Thunberg se verá (ojalá que no) postergado por mucho tiempo.

El coronavirus también le asestará un duro golpe a algunas ramas de la ciencia, como la espacial.

Por ejemplo, el plan de la NASA para que astronautas estadounidenses vuelvan a la Luna en 2024 no podrá llevarse a cabo luego de que el jefe de la agencia espacial ordenó el cierre temporal de dos instalaciones de producción de cohetes porque un empleado dio positivo en una prueba al coronavirus.

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