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Digitalización de relaciones comerciales evitará el 39% de perdidas de alimentos en Latam

El 39% del desperdicio de alimentos en Latam se produce por la relación entre cliente-proveedor; digitalización hará eficientes procesos y evitará desperdicio de alimentos.

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desperdicio industria alimentaria
  • El 39 por ciento de pérdidas de alimentos es por manejo, almacenamiento (22 por ciento) y por el mercado y distribución (17 por ciento).

  • Los procesos de pérdida involucran a dos jugadores de la industria los clientes y los proveedores.

  • El porcentaje de desperdicio producido por las relaciones comerciales se puede reducir con la digitalización y el uso de tecnología para hacer eficientes las operaciones. 

En la industria alimentaria, Latinoamérica tiene gran riqueza en la producción y es responsable del 12 por ciento a nivel mundial y el 16 por ciento de la exportación mundial de productos agrícolas, indican datos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La responsabilidad para satisfacer la demanda requiere de un avance de la digitalización, ya que existe ineficiencia, informalidad y fragmentación en la industria que generan menor calidad en los productos y más desperdicio de alimentos. En ese sentido, la digitalización en las relaciones comerciales ayudará a hacer eficiente la comunicación, la optimización operativa y a contrarrestar los daños en lo social, económico y ambiental. 

A decir de Alejandro Sherwell, Cofundador de Ventup, “la industria alimentaria, hablando de Latinoamérica especialmente, sigue operando con procesos muy manuales, poco eficientes, que van a tener que digitalizarse tarde o temprano”.

En America Latina y el Caribe de la falta de digitalización en la región ve las consecuencias, ya que pierde el 12 por ciento de los alimentos desde la post cosecha hasta el nivel minorista, apuntan datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  Asimismo, la FAO estima que el 6 por ciento de las pérdidas mundiales de alimentos se dan en la región.

Del lado donde más se desperdician alimentos en la cadena de producción son con el consumidor y a nivel producción con un 28 por ciento de pérdidas, seguido por el manejo y almacenamiento con 22 por ciento,  el mercado y distribución con 17 por ciento y el 6 por ciento restante a nivel procesamiento.

Si juntamos las pérdidas que se dan entre el manejo y el almacenamiento y el mercado y distribución que se relacionan con los clientes y proveedores, el total del desperdicio es de 39 por ciento, es decir, la ineficiencia de la relación ocasiona poco menos de la mitad del total del desperdicio en la región.

En el caso de México, se desperdicia el 37 por ciento de los alimentos que se producen, es decir, 10 millones 431 mil toneladas de alimentos al año, indican datos publicados por Sin Hambre Cruzada Nacional.

El 39 por ciento de desperdicio de alimentos en Latinoamérica se pueden evitar con la digitalización de las relaciones comerciales

De acuerdo con la FAO en su investigación “Pérdidas y desperdicios de alimentos en América Latina y el Caribe” revela que la sostenibilidad de los sistemas alimentarios se ven mermados por la perdida de desperdicios, lo cual impacta directamente en la seguridad alimentaria.

Para reducir las pérdidas y desperdicios, la FAO recomienda 3 pilares fundamentales: tecnología, innovación y capacitación para la recopilación de datos, implementación de buenas prácticas e inversiones en materia de infraestructura y capital para mejorar la eficiencia de los sistemas alimentarios, gobernanza y alianzas estratégicas e información y comunicación a través de campañas de sensibilización.

Cuando se habla de una mejora en las relaciones comerciales refiere a la relación entre restaurantes y proveedores, la comunicación es primordial para evitar malos entendidos, errores en las cantidades de pedidos y sobre todo optimización de recursos sin desperdicios.

Y es que tradicionalmente, la cadena de valor agroalimentaria ha sido “concebida como un flujo lineal, con una comunicación entre cliente-proveedor casi inexistente que, cuando se produce, suele ser entre eslabones consecutivos”, apunta Azti Tecnalia, Transforming Science into Business en “Diagnóstico 4.0, Industria alimentaria”.

Con la tecnología se mejora la comunicación entre los diferentes eslabones gracias a la rápida comunicación, incrementa la colaboración entre diferentes agentes de la cadena, mejora la eficiencia de la cadena logística y estrategias logísticas y de comercialización, lo cual desemboca en un aumento de la confianza y satisfacción del consumidor. Con ello,  el 39 por ciento de pérdidas por manejo, almacenamiento (22 por ciento) y por el mercado y distribución (17 por ciento) se pueden disminuir.

Actualmente existen empresas de innovación y tecnología que permiten optimizar la relación entre cliente y proveedor, uno de ellos es RobinFood que mediante uso de Inteligencia Artificial (IA) produce un sofisticado modelo que le permite pronosticar la demanda y reducir el desperdicio de alimentos, con lo que logró generar un ahorro de más de 650 toneladas de comida en 2021.

“(Así, consideran la) tecnología como una herramienta fundamental para revolucionar la industria de restaurantes y, a su vez, desarrollar procesos sostenibles imprescindibles en el mundo actual”, puntualizó José Guillermo Calderón, CEO de RobinFood.

Otra propuesta la da Ventup, que mediante la tecnología optimiza la comunicación entre restaurantes y proveedores con el objetivo de mejorar la trazabilidad de los pedidos y mejorar las relación comercial teniendo un control de lo que se requiere y los días de entrega con el objetivo de evitar los desperdicios.

Algo evidente es que los jugadores de la industria alimentaria tienen en la mira mitigar los daños que la falta de optimización entre clientes y proveedores generan en la sociedad, ambiente y economía.

Asimismo, marcas como Lyncott buscaron soluciones en la pandemia para no perder producto, “lo pedimos de regreso para darlo a bancos de alimento, darle mejor trato posible y (reducir) la huella de desperdicio lo menos posible. Hoy por hoy estamos en una devolución de nuestros productos que ronda entre el 1.6 por ciento y 1.5 por ciento”, dijo Santiago Martínez Vertiz, CEO de Lyncott, en exclusiva con Merca 2.0 en “El desperdicio, una preocupación para la industria alimentaria”.

El 61 por ciento de desperdicios restantes recaen en el consumo responsable de los consumidores y en la coordinación de los sistemas alimentarios y productivos.

 

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