¿Cuáles son las carreras mejor y peor pagadas en México?

El IMCO realizó un índice a través del cual, los jóvenes podrán elegir qué carrera estudiar con base en las probabilidades de ejercer la misma

Para la elección de ingreso a una carrera universitaria se deben de tomar en cuenta múltiples aspectos, desde el gusto y comprensión por la especialización que se debe tener, hasta el número de matriculas disponibles en los diversos centros educativos superiores.

Otro aspecto que cobra relevancia es lo rentable que debe ser, cuántas veces no hemos escuchado el clásico “de eso te vas a morir de hambre”; un estudio realizado por el Instituto Méxicano para la Competencia (IMCO) en asociación con ComparaCarreras.org, determinó que el 65 por ciento de los empleos que actualmente inician un curso de educación media y superior aún no existen.

Al tiempo que las universidades y sus planes de estudios no han sido capaces de adaptarse al dinamismo de los mercados laborales, además de que la falta de transparencia en los datos de empleabilidad de las carreras son benéficos para las instituciones y sus burócratas pero no para los estudiantes.

De acuerdo con el IMCO, hoy en día asisten a las universidades 4.1 millones de jóvenes; las herramientas que reciben determinarán la capacidad de México para innovar, producir y detonar prosperidad.

Datos del instituto refieren que contar con estudios de licenciatura aumenta considerablemente el salario de una persona. Un profesionista promedio gana en promedio 11 mil 327 pesos, dicha cantidad representa un 80 por ciento más que una persona que únicamente terminó el bachillerato, que cuenta con un sueldo promedio de 6 mil 305 pesos.

Además de que, finalizar una carrera, reduce en un 51 por ciento el riesgo de estar empleado en el sector informal.

A pesar de que estos datos sugieren un mejor panorama para aquellos que se encuentran insertos en la educación universitaria, la sobredemanda en una carrera perjudica a quienes ejercerán la profesión ya que los salarios no son altos, además de que existe un mayor rango de no encontrar una plaza laboral.

Por lo que, los organismos elaboraron el Índice de Calidad de la Inversión, en el cual se encuentra información de ingreso promedio, costo de la carrera, riesgo de desempleo e informalidad, en el cual se clasifican 68 carreras en cuatro categorías, las cuales son excelente, buena, insegura y muy insegura.

De acuerdo con el instituto, estudios relacionados con Química ofrecen un salario promedio superior a los 33 mil pesos, en cuanto al retorno de inversión es de 2 meses en universidad pública; en tanto, en Física, la ganancia promedio es de 17 mil 771 pesos, el retorno de inversión equivale también en un par de meses en un instituto público.

Al tiempo que las carreras consideradas como inversiones muy inseguras son Filosofía e ética, el cual deriva en salarios de 8 mil 60 pesos cada 30 días, por lo que el retorno de inversión es equivalente a 20 meses de universidad pública; en lo referente a Lenguas extranjeras, el retorno de inversión es superior a un año de escuela superior pública (13 meses), mientras que Diseño tiene un salario promedio de 9 mil 289 pesos, y un retorno de inversión de 8 meses en una escuela superior pública.

A su vez, la automatización representa un riesgo para los futuros egresados; según el informe, este factor será un disruptor del mercado laboral. Se estima que la tecnología sería capaz de reemplazar hasta un 45 por ciento de las actividades dentro de un empleo.

De acuerdo con Manpower, México es uno de los ocho países que más empleos podría generar en los próximos años, sin embargo, para lograrlo, es necesario asegurar la permanencia de los planes de estudio y la capacitación continua.

Para ello, el IMCO propone cinco ejes de acción:

1. Fortalecer la educación técnica ya que es una oportunidad para enfrentar la demanda de capital humano altamente especializado y desarrollar un talento que actualmente es escaso; de los 10 puestos más difíciles de cubrir en México, siete se ofertan en la educación de este tipo.

2. Estimular el dinamismo de la oferta educativa; la Secretaría de Educación Pública (SEP) debe agilizar los procesos de actualización de los planes de estudio así como de la oferta educativa para favorecer la innovación.

3. Integrar certificaciones internacionales y de sector, con el objetivo de formar estudiantes más competitivos para mercados laborales a nivel mundial.

4. Transparentar las estadísticas de los egresados; en México se requiere una política de datos públicos que tenga como prioridad a los alumnos, lo que incentivará a las instituciones a comprometerse con la empreabilidad de sus estudiantes.

5. Política pública educativa basada en evidencia. Establecer bolsas presupuestales concursables que premien programas rentables y con alta empleabilidad.