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Convertir Texcoco en Disneylandia: La propuesta que evidencia un gran problema de imagen 

Más allá de juzgar o no la propuesta sobre la construcción de un “Disneylandia de la gran Tenochtitlán”, lo que no puede perderse de vista es la reacción de las audiencias.

Las conferencias matutinas del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, son desde el inicio una interesante estrategia de marketing y comunicación política que así como han logrado entregar beneficios a la imagen y reputación del gobierno en turno, también se han traducido en más de una ocasión en la peor referencia hacia la llamada 4T. Lo cierto es que lo que está en juego en medio de estas reuniones de prensa no sólo es la credibilidad del gobierno en turno; los medios que en estas participan también se ponen en la mira y quizás lo que ahora sucedió alrededor de una referencia a Disneyland es el mejor ejemplo.

Durante la conferencia de este viernes, en medio de la ronda de preguntas en la también conocida como “la mañanera” , un reportero decidió lanzar una peculiar propuesta en donde insinuó al presidente de México que sería buena idea convertir el terreno de Texcoco que se tenía previsto para un nuevo aeropuerto, en una recreación de Tenochtitlán como una atracción que “imitara” a Disneylandia para reactivar el turismo en esa zona.

Los hechos

De esta manera, al tomar la palabra, el reportero Galdino Martínez, representante del medio Estrella TV Los Angeles, propuso a AMLO utilizar los terrenos donde se iba a contribuir el Aeropuerto de Texto para hacer un “Disneylandia de la gran Tenochtitlán”. Así indicó que se podrían replicar las calles, templos, canoas  y demás elementos que caracterizan al México prehispánico, esto con el fin de entregar una atracción turística “al estilo de Disneylandia” capaz de reactivar el comercio y afluencia turística en aquella zona.

Ante esta peculiar propuesta, el presidente respondió que escuchará la propuesta y la canalizará a los encargados de proyectos.

Como era de esperarse esta iniciativa generó toda clase de críticas en redes sociales, en donde los usuarios, entre burlas y comentarios de sarcasmo, calificaron de absurda y torpe la propuesta.

Adicional, mucho otros expusieron que era un pena que este espacio, que en teoría funciona para tratar los temas relevantes del país, se utilizara para expresar y debatir este tipo de ideas que no tienen sentido ni fundamento y que dejan de lado asuntos mucho más importantes para el descolo integral del país.

Lo que está en juego 

Como era de esperarse, el tema rápidamente se convirtió en tendencia dentro de plataformas como Twitter, en donde el término “Tenochtitlán” y “Disneylandia” se encuentran dentro de los 10 primeros temas de conversación con mil 849 tweets y mil 294 tweets relacionados, respectivamente.

Más allá de juzgar o no la propuesta sobre la construcción de un “Disneylandia de la gran Tenochtitlán”, lo que no puede perderse de vista es la reacción de las audiencias quienes ante la descabellado que suena esta propuesta, si se compara con los problemas de seguridades conocimos y políticos que tiene el país, han comenzado a criticar el “circo” que son estas reuniones con medios, hecho que pone en tela de juicio tanto la seriedad y credibilidad del gobierno en turno así como de los medios de comunicación que participan en estas dinámicas.

En términos generales, lo que está en juego es la credibilidad y la eficacia del discurso. EL fondo cuenta pero puede validez cuando no se presenta de la manera adecuada. Esto tiene mayor peso cuando consideramos la batalla por la relevancia que ahora mismo juega el músculo de comunicación y posicionamiento de AMLO.

Si bien la aprobación del presidente se mantiene a niveles aceptables, es justo decir que este indicador ha disminuido de manera importante al paso de los meses. 

Si entendemos al gobierno como una marca, el asunto desatado por el mencionado error es un tema que trasciende a una cuestión de imagen. Lo que está en el centro es el poco cuidado en la tarea de acreditar una marca que si bien cuenta con muchas credenciales frente a la mayoría de la población, también a visto caídas importantes en sus índices de aprobación.

Detalles de esta índole es lo que hacen, en principio, ganar o perder credibilidad en el discurso y, en un segundo momento, mejorar los índices de confianza que en el terreno del marketing político es un indicador de suma importancia que siempre debe mantenerse a la alza.

El tema es particularmente importante si consideremos que, de acuerdo con el Barómetro de Confianza 2019 firmado por Edelman, el gobierno es la figura en la que menos confían los mexicanos (34 por ciento). Entidades como las empresas (71 por ciento), las ONG’s (72 por ciento), y los empleadores (82 por ciento) se llevan el crédito entre los cuidadnos en términos credibilidad sobre las vías para solucionar los problemas que aquejan a la sociedad.

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