Con el PRIMOR, ¿Potencia o sepulta el PRI su añeja marca política?

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  • PRIMOR es el acrónimo que resulta de integrar PRI y Morena, partidos políticos mexicanos.

  • La alianza entre ambas fuerzas se da, según se dice, en las decisiones legislativas de diputados y senadores.

  • El PRI resulta poco atractivo como marca política en la actualidad.

En el panorama político mexicano siguen observándose diferentes transformaciones y algunas de ellas también se relacionan con las distintas fuerzas políticas y los contrapesos que ahora son capaces de ejecutar en el panorama público y social. Desde luego, tales hechos se relacionan con su marca política.

Recientes declaraciones de la presidente nacional del partido Movimiento de Regeneración Nacional -Morena-, Yeidckol Polevnsky acerca de una probable alianza política entre su partido y el PRI, -Partido Revolucionario Institucional- a través de sus bancadas en el senado y la Cámara de Diputados hacen pensar en la conveniencia o no de una sinergia política de esta naturaleza.

Algunos ya bautizaron los acuerdos entre ambas fuerzas políticas como PRIMOR -acrónimo que resulta de reunir las palabras PRI y Morena- del mismo modo que se llegó a hablar en el pasado de un PRIAN -PRI y Partido Acción Nacional- y hasta un PRIANRD -PRI, PAN y Partido de la Revolución Democrática-.

Al plegarse con las propuestas y acciones de Morena en la discusión y toma de decisiones políticas  de Morena, ¿potencia el PRI su alicadía marca? Después de la derrota de julio del año pasado tal parece que resulta más conveniente comportarse con la “institucionalidad” que el partido ha llevado tanto en el nombre como en el modo de conducirse casi siempre casi siempre.

Y es que, mientras la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador ha logrado afianzarse -una encuesta reciente de Gabinete de Comunicación Estratégica coloca su nivel de aceptación en un 88.7 por ciento- para un PRI ahora en  la oposición costará más trabajo ser competitivo en las próximas elecciones locales programadas para 2018.

Por ejemplo, una encuesta del mismo grupo coloca al PRI en una tercera posición -con 10 por ciento de las preferencias- de cara a la elección a gobernador que se celebrará este año -Morena encabeza el sondeo con 45 por ciento de la intención de voto y el PAN, que gobierna la entidad, se encuentra en la segunda posición con 10 por ciento de preferencias-.

Si bien caída en la confianza hacia el PRI no es nueva, sino que se vino gestando desde tiempo atrás, lo cierto es es que la oferta política de AMLO tampoco puede confiar en una aceptación ciega por parte del electorado, sobre todo si se toma en cuenta que la confianza del electorado es muy sencilla de perderse y más cuando se está en la política.

A principios de 2018, la compañía encuestadora  Consulta Mitosfky colocaba a los partidos políticos como las instituciones que menor confianza inspiraban entre los mexicanos con una calificación de 4.4 en una escala de 0 a 10.

Por su parte, datos de  Latinobarómetro divulgados en 2017, mostraban que la confianza de los mexicanos hacia los partidos políticos estaba en un nivel de confianza de sólo 9 por ciento.

Cuesta arriba, el otrora poderoso partido tendrá que ajustarse a las propuestas, decisiones y acciones que ejecuten grupos políticos mayoritarios para garantizar su permanencia en la esfera pública mexicana y aspirar a potenciar su marca política.

Y es que no debe darse por muerta esta alternativa política toda vez que desde su origen, ha sabido disciplinarse ante el poder en turno -aún cuando no ha sido emanado de sus propias filas- y se ha ido del poder -año 2000, frente al candidato del PAN, Vicente Fox- y ha podido volver fortalecido -2012, con Enrique Peña Nieto-.

 

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