Comunicación FiFi

En los últimos años, trabajar sobre el propósito de las empresas y su impacto en la sociedad ha sido una tendencia cada vez más marcada a la hora de trabajar en estrategias de comunicación, marketing, reputación y asuntos públicos. Hoy, en México, es mandatorio.

comunicación fifi
Juan Arteaga, director de comunicaciones Online de Llorente & Cuenca

¿Qué aporta nuestra marca a la sociedad? ¿Qué nos hace relevantes y diferentes?

Me gusta el término fifí -no porque siga una ideología, que no es objeto de esta columna- me gusta porque es un adjetivo que no tiene una definición exacta, que juega con algo tan mexicano como el humor y el doble sentido, que cada uno interioriza e interpreta como quiere, pero partiendo de una esencia. Me gusta por su origen, cuando surgió para definir aquello que se considera banal, superficial, irrelevante, el status quo…

En los últimos años, trabajar sobre el propósito de las empresas y su impacto en la sociedad ha sido una tendencia cada vez más marcada a la hora de trabajar en estrategias de comunicación, marketing, reputación y asuntos públicos. Hoy, en México, es mandatorio.

Ante el nuevo contexto político y tras escuchar las voces de los ciudadanos a través de las urnas, los mexicanos no solo están mandando un mensaje a las clases políticas, también están exigiendo a las empresas una nueva forma de trabajar y comunicar. Los mexicanos -y una buena parte de la ciudadanía en el mundo- no quieren marcas fifís y si se quiere generar confianza y reforzar la licencia social de las organizaciones para operar, es fundamental generar y comunicar un compromiso que surge del trabajo en el storytelling y, sobre todo, el storydoing de las empresas y marcas, en definir qué hacen, por qué lo hacen, cómo lo hacen, quién lo hace, cuándo lo hacen… y, además, saber comunicarlo.

Hoy más que nunca la comunicación debe ser orgánica, auténtica, natural, humilde, transparente, inspiradora, respondiendo a las expectativas de cada uno de los grupos de interés de una empresa o marca, para poder seguir siendo diferentes y relevantes ante nuestras audiencias, cada vez más críticas con quién no conecta con los retos y preocupaciones sociales, con los fifís, con los superficiales. Las marcas, proyectos, productos… que no estén legitimados por la sociedad, cada día irán perdiendo más relevancia, perdiendo en el plano emocional y diluyéndose en la nueva economía de la reputación en la que vivimos, donde el impacto social es trascendental para ser un negocio sustentable.

La “Cuarta Transformación” no viene dada por un cambio de gobierno, viene marcada por un cambio de mentalidad y actitud de los mexicanos hacia el mundo, por un cambio de era donde las personas son más poderosas que nunca gracias a la Revolución Digital, donde hay un mayor acceso a la información, donde Cualquiera -en mayúsculas, para lo bueno y para lo malo- puede convertirse en un influencer, donde se busca inspiración y esperanza, nuevos aires, pero donde también hay mucha desinformación, fake news, amenazas constantes, reales o no, pero eso no es relevante en la economía de la reputación. Hoy más que nunca hay que huir de la comunicación fifí, del boletín de prensa, de las ruedas de prensa, de las entrevistas con los medios amigos… hoy la reputación está más viva que nunca y se construye con cada acción, cada historia, cada tuit y post, cada cara de cada persona en la que impactamos, porque ellas son las grandes protagonistas de esta nueva era, donde los fifís cada vez van a tener menos espacio.