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Cómo el machismo resiste en los grupos de Whatsapp

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“Ya no está de moda reírse del género femenino o humillarlo con videos”, “no consiguen risas descontroladas los chistes sobre homosexualidad”, pero “los códigos del macho se aferran en los grupos de Whatsapp”. Interesante perspectiva sobre el machismo y las nuevas tecnologías.

Las nuevas tecnologías tienen un avance que es imposible de controlar. En las comunicaciones, los teléfonos fijos tienen una ínfima parte del mercado, mientras aplicaciones de mensajería instantánea lideran, y cada vez más.

Basta decir que Whatsapp, por ejemplo, lidera el mercado con la friolera de 1.500 millones de usuarios activos mensuales, seguido por Facebook Messenger y WeChat.

Servicios de mensajería. En millones de usuarios. Abril 2018. Statista.

Sin embargo, no siempre la tecnología es positiva. De hecho, el mal uso de este tipo de avances genera problemas si esas complicaciones no se saben detectar y subsanar a tiempo.

Como ejemplo sirve un interesante artículo publicado en La Nación, de Argentina, titulado “Los grupos de WhatsApp: ¿búnkers del machismo?”.ç

En el texto, la periodista Paula Giménez analiza cómo muchas cosas cambiaron puertas para afuera respecto de machismo, pero es algo que resiste en los grupos de Whatsapp, lugares donde la discriminación y la exposición siguen vigentes.

Estas son algunas de las frases más salientes del artículo de Giménez:

  • “Ya no está de moda reírse del género femenino o humillarlo con videos y fotos íntimas. Tampoco consiguen risas descontroladas chistes sobre homosexualidad (…). Pero si bien la cultura evoluciona y con ella el humor, esos códigos del macho se aferran con uñas y dientes a nuestras costumbres y son los chats para el ‘fulbito’, para el asado del domingo o el grupo de padres de Whatsapp, los lugares en donde corre, de manera grosera y sin filtros, todo lo que hoy la sociedad ya no soporta”.
  • “Los varones somos profundamente machistas en grupo, en general, y en Whatsapp, en particular”, dice el periodista Luciano Dolber, uno de los consultados en la nota. “Hay un cambio lento y muy costoso de conciencia para nosotros a partir de la mayor visibilidad de las demandas feministas. A este paso, quizás dentro de algún tiempo no muy lejano compartir porno en Whatsapp te deje en ridículo frente a los demás”, agrega.
  • “Son los grupos de la universidad y laborales en los que se manejaba mucho machismo y homofobia y de los que no te puedes ir porque son vías informales por las que muchas veces te llega información más rápido que por un e-mail general”, le explicó a la periodista Axel Giménez, un estudiante que se siente discriminado por ser gay.
  • “Por prejuicio, ignorancia y falta de empatía, muchos heterosexuales creen que los gays son algo lejano y no que comparten mismos espacios laborales, familiares y deportivos”.
  • “Es muy difícil quedarse en un grupo de varones sin compartir ese código. De hecho, es más que difícil: es arriesgarse a ser señalado por todos los demás”.
  • “Seguramente enoje a muchos esta nota, porque son esos rincones lugares en donde los hombres sienten que pueden ser esos hombres sin ser señalados. Y cómo el feminismo se va a meter ahí, ¿no nos alcanza acaso con cambiar la superficie del sistema?”.

El artículo completo.

Otro ejemplo: A mí no me mandes porno

En el artículo “A mí no me mandes porno”, de Rodolfo Gerez Cardozo para El Tucumano, se habla del mismo tema desde un ángulo similar. “Si por casualidad compartimos algún grupo de chat, te quiero hacer un pedido muy específico: a mí no me mandes porno”, dice el periodista interpelando al lector.

“Los grupos de WhatsApp de hombres son quizás una de las últimas trincheras de resistencia del machismo más puro, alimentado en un contexto al que la lucha feminista no tiene formas de llegar”, analiza Gerez Cardoso y agrega: “No te estoy pidiendo que no mires más porno, crack, tampoco es una crítica a la pornografía en sí, pero creo que no está de más que te hagas algunas preguntas antes de darle click al botón Enviar”.

Pregúntale, dice el periodista, “¿todos los miembros del grupo quieren ver en este momento esto que estoy por mandar?, a lo mejor es solamente un deseo tuyo, y no te importa mucho el deseo del otro (hola machismo)”.

La nota completa.


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