El mercado de fast food retail es uno de los más importantes en mercadotecnia, pues conlleva el mix de una serie de estrategias que deben de ser usadas de manera casi quirúrgica, pues el consumo de alimentos siempre es un tema sensible para el consumidor.

Los consumidores exigen diversas pautas a las marcas, dando paso a muchos perfiles que se construyen con base en sus preferencias, como lo es la demanda de productos naturales, el apego a elementos dietéticos más rigurosos, la experiencia al interior de los puntos de venta de las marcas, en fin, el menú de elementos que conforman a un consumidor es variado.

Dentro de este segmento encontramos acciones que marcan en mayor número el sentir del consumidor hacia determinadas experiencias, por lo que se establece, cada vez más, límites que deben ser cubiertos por las marcas creando tendencias y nuevos estilos, como experiencias personalizadas, al permitir al consumidor elaborar sus propios menús,

Sin embargo, mientras la pauta está determinada en ir más allá de la mano de la Big Data y la comunicación a través de redes sociales, cadenas como Chipotle siguen experimentando impactos en su percepción de imagen, luego de que en una de sus sucursales en Dallas, Texas, cayeran ratas del techo.

El incidente, que fue aclarado por la marca, al señalar que se debió al edificio viejo en el que se encuentra instalada la sucursal, se suma a otros incidentes como el ocurrido en mayo pasado, cuando reconoció que que fue objeto de un ataque por parte de hackers, quienes afectó a gran parte de sus establecimientos alrededor de Estados Unidos y que la información de sus clientes pudo vulnerarse tras el incidente.

Con estos incidentes, la oportunidad de Chipotle en fortalecer su brazo de relaciones públicas es determinante para lograr que la compañía convierta los incidentes negativos en oportunidad de construir marca.

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