El capital humano es algo más que la base de la rentabilidad de cualquier negocio. Los colaboradores de una empresa son una poderosa herramienta de marketing y una fuente única de creatividad que las compañías están obligadas a capitalizar.

En ese sentido, son muchos los estudios que hablan sobre los beneficios que tenía convertir a la plantilla de colaboradores en brand advocates, para garantizar la entrega de un servicio y atención al cliente ideal que construya marca alrededor de cierta oferta comercial, con la fortaleza necesaria para crecer tanto en alcance como en relevancia entre los públicos de interés.

Según los resultados de un reciente estudio elaborado por The Hinge Research Institute, el 79 por ciento de las empresas que apuestan por esta práctica aseguran que la visibilidad de sus marcas aumenta de manera considerable, situación que se repite en el 65 por ciento de los casos cuando se toman en cuenta el incremento del tráfico web, el recuerdo de marca y el engagement hacia la misma.

Asimismo, se prevé que cuando se establecen programas formales de esta naturaleza, el 65 por ciento de los empleados consideran que sus acciones ayudan a atraer y generar nuevos negocios, al tiempo que el 44 por ciento de los advocates afirma que su aportación es capaz de generar nuevas vías de ingresos para la empresa en la que laboran.

Un punto ciego

Los números dejan en claro estas ventajas; sin embargo, lo cierto es que son pocas las organizaciones que consiguen capitalizar el activo que su plantilla laboral representa más allá de la óptica de producción.

En este sentido, durante su ponencia en el décimo Congreso Nacional de Mercadotecnia, Alejandro Peña, chief client officer de Wavemaker, destacó que aunque la inteligencia artificial llegará al mundo de la mercadotecnia, jamás podrá suplir a las plantillas actuales, debido a que en el terreno de los humanos es donde se gesta uno de los insumos básicos para esta labor: las ideas.

Este activo vital, se necesita gestionar mediante equipos de trabajo que demandan diferentes tipos de liderazgo en función a los restos actuales del mercado.

A decir del ponente, aunque esto se sabe, para muchos la mercadotecnia se mantiene como una disciplina que juega de manera asilada con el resto de la operación, situación que pone al capital humano como el gran “punto ciego” de la industria.

¿Cómo elegir un líder para formar equipos?

Ante esto es necesario tener verdaderos líderes al frente de cada equipo de trabajo, asunto que aunque no es nada nuevo, si es uno de los grandes retos que las empresas viven en la actualidad.

De esta manera, Peña entregó algunos consejos para formar equipos de marketing efectivos de trabajo con líderes adecuados que tengas grandes posibilidades de éxito:

Ten claro lo que no es negociable: Necesitan contratar a las personas que tienen la capacidades técnicas para cubrir el puesto. A esto se debe sumar lo que se espera de un líder a nivel personal; es decir, preguntarte qué tipo de equipo quieres formar para definir que características personales debe tener la cabeza de grupo. Por último considera la cultura que profesa el candidato a líder y asegúrate que empate con la cultura de tu empresa.

No son sólo capacidades: Encontrar y designar a un líder con base en las capacidades que actualmente tiene sin considerar otro aspecto puede ser un error. La recomendación en encontrar a personas con potencial de desarrollo; es decir, no por obligación el líder debe tener las competencia que la marca busca, puede ser más enriquecedor que la empresa sea la que desarrolle, la cultura o los rasgos personales que empatan con aquello que el negocio busca.

Apuesta por la diversidad: Tanto en términos de generaciones, antropológicas y de técnicas o formación. Así se aseguran equipos mucho más nutridos y fuertes.

 

 

 

 

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