El consumo de agua embotellada se ha convertido en un problema que indica deficiencias en la infraestructura pública que administra el líquido de ciudades, pero también representa un mercado en constante crecimiento con el surgimiento de marcas que han logrado notoriedad gracias a su apuesta por los estilos de vida de los consumidores.

Consumidores con mayor número de actividades deportivas o apuestas alimenticias saludables, han marcado el interés del mercado por el diseño de productos que se han definido en función de las necesidades del mercado, con botellas que se adapten a su actividad diaria o líquidos pensados en el desempeño o experiencia que buscan tener.

Esto nos lleva observar el agua embotellada que marcas como Iceberg Water han lanzado al mercado y que obtienen del ártico canadiense o como Anjanette Dienne Sinesio creo el concepto de Gem Water, unas botellas para almacenar agua con un conjunto de piedras en su interior como el oro, que llegan a alcanzar el precio de 340 dólares (seis mil pesos, aprox). La estrategia de las botellas fue simple, se trata de ofrecer la experiencia de beber agua con mejor calidad, debido a los efectos que las piedras tienen en ella cuando son almacenadas juntas.

El mercado de agua embotellada en números
Zenith International y Euromonitor estimaron que el consumo de agua embotellada en el mundo alcanzará los 391 mil millones de litros en 2017, cantidad que se ha incrementado desde los 212 mil millones de litros registrados en 2007.

Beverage Marketing Corporation descubrió que hasta 2015, México era el país líder en consumo de agua embotellada, dejando a naciones como Tailandia, Italia, Alemania y Francia detrás.

En mercados como el de Estados Unidos, entre las marcas de agua embotellada más populares se encuentran las marcas libres seguidas de Dasani, Aquafina, Nestlé Pure Life y Glaceau Smart Water.