Amazon es una de las maras que desde diversos puntos de vista está marcando tendencias en la conformación de lo que muchos especialistas han llamado la “nueva economía”. Aunque esto es una realidad, para muchos la firma de Jeff Bezos tiene un efecto negativo para la economía local, situación que fue anticipada por una portada de The New Yorker publicada hace 10 años y que ahora es más vigente que nunca.

Durante el fin de semana pasado, el usuario de Twitter identificado como @MrJoseRosales publicó desde su cuenta de Twitter la portada de dicha publicación estadounidense, en donde se muestra a un colaborador de Amazon entragar un paquete a la puerta de la casa de un cliente, mientras que a un costado se observa a quien parece ser el dueño de una librería abriendo su comercio.

El debate generado por la “anticipada” portada tiene que ver con que muchos seguidores interpretaron la ilustración como la realidad misma de un momento que podría ser considerado como la “era de la sustitución”; del lápiz y papel se pasó a las pantallas y tecleados, de la televisión a las plataformas en línea y de las compras in situ por las online. Hasta el momento, la publicación más de 18 mil retweets y 38 mil likes.

El efecto Amazon

La profundidad y la fuerza de esta imagen dejan en claro la influencia que empresas como Amazon tienen en la vida de los consumidores y la conformación de la economía actual.

Para entender el poderío de la empresa de e-commerce, basta con revisar el último reporte financiero de la empresa.

Según dicho documento, durante el primer trimestre de 2017, la firma de comercio electrónico generó ventas totales por ventas totales por 51 mil 042 millones de dólares, lo que representó un abrumador 43 por ciento más que el año previo.

Lo relevante no es sólo el crecimiento de las ventas, sino que la compañía se ha vuelto más eficiente y rentable, pues los beneficios netos entre enero y marzo de este año fueron de mil 629 millones de dólares, un 75 por ciento por encima de lo reportado durante el mismo periodo pero de 2017.

Si bien la sustitución de hábitos entre los consumidores se ha favorecido por el crecimiento de ese tipo de empresas, también es una realidad que la relativa “caída” de los comercios locales no sólo depende de este factor.

De hecho, algunas investigaciones indican que para ciertas categorías el “efecto Amazon” ha sido benéfico. Basta con hablar de los segmentos de alquiler y vivienda.

DE cuerdo con datos entregados por Zillow Group, desde que Amazon se instalo en la ciudad de Seattle, en donde el precio del alquiler ha sido 50 por ciento, mientras que el valor de las viviendas se han duplicado.

Esto se debe a que, además de generar trabajo, Amazon tiene la capacidad de atraer más empresas y potenciar el crecimiento de otras existentes a través del e-commerce.

Aunque es cierto que el poderío de Amazon es innegable, también es un realidad que cuando la oferta de la marca es vista como una oportunidad por los pequeños negocios puede ser un gran aliciente para el comercio local.