Para nadie es un secreto que Amazon es una de las firmas más poderosas a nivel mundial, cuyo liderazgo trasciende a otros terrenos lejos del campo del e-commerce. Algunas cifras dejan en claro la posición de esta compañía.

Amazon fue fundada en 1994 por Jeff Bezos, tiene ventas anuales por más de 107 mil millones de dólares y cuenta con 230 mil empleados. La principal área de negocio para dicha compañía es su servicio de e-commerce, cuyo buen desempeño permite a la firma ubicarse el retailer más valioso del mundo, con un valor calculado en 98 mil 998 millones de dólares, de acuerdo con Kantar Millward Brown.

No obstante existen otras áreas de negocio poco conocidas que comienzan a ser importantes para el negocio de la empresa., tales como las soluciones cloud IaaS, mercado en el que, hasta finales de 2015, Amazon se ubicaba como el gran líder del sector con una participación de de 15.8 por ciento a nivel mundial, seguido de IBM (con 10.4 por ciento), Google -como unidad de negocio de Alphabet- (4.7 por ciento) y AT&T(4.3 por ciento).

Amazon obtiene alrededor de 9 mil 600 millones de dólares al año en ingresos por dichos servicios e infraestructura en la nube lo que indica, según datos de FactSet, que el margen operativo de este negocio se incrementó en un 31.6 por ciento.

Amazon

Todo indica que Amazon busca replicar estos buenos resultados en otras líneas de negocio en las que el posible desarrollo de una entidad financiera o un banco parece ser cada vez más una realidad.

Tal y como indican proyecciones de CB Insights, los movimientos que el “Goliat” del e-commerce ha hecho en mercado como India o México revelan posibles intenciones por consolidar una línea de negocio orientada a la prestación de servicios bancarios.

En estos países, la firma de Bezos ofrece servicios únicos de pago, al tiempo que mantiene contacto con empresas emergentes de tecnología financiera para realizar inversiones y adquisiciones.

Para ser específicos, en India, Amazon cuenta con aun servicio de retiro de efectivo que permite a los clientes cargar dinero en un monedero digital, al tiempo que ha adquirido o hecho acuerdos con empresas emergentes como Emvantage Payments y BankBazaar. Para México, el servicio de pago en efectivo así como la compra de tarjetas físicas para comprar online se ubican como una alternativa a la tarjeta de crédito o débito.

Con esto en mente, no resulta descabellado indicar que Amazon se perfila para apertura en el futuro próximo una línea de negocio bancaria más formal, premisa que podría ganar peso si consideramos que -según CB Insights- a pesar de que Amazon no ofrece servicios bancarios tradicionales a gran escala en Estados Unidos, más de 33 millones de personas utilizan el sistema de pagos de la empresa, y desde 2011 ha prestado más de 3 mil millones de dólares a pequeñas empresas que venden desde su sitio.

La amenaza para la banca tradicional

Para la banca tradicional esto representaría el surgimiento de un gran rival que quedaría muy por encima de los riesgos que muchos leen en las empresas o startups fintech.

La tardía inclusión del sector financiero en el mundo digital se ha convertido en uno de los grandes motores en desarrollo de la industria fintech, la cual empujada por pequeñas empresas o startups, amenaza con poner en riesgo durante los siguientes cinco años, el 25 por ciento del negocio de las entidades tradicionales, en donde las áreas más afectadas serán la banca de consumo, los medios de pago y los servicios relacionados con la gestión de activos y patrimonios, de acuerdo con proyecciones de PwC.

No obstante, aunque estos nuevos jugadores cambian la forma en que se estructuran, aprovisionan y consumen los servicios financieros, no cuentan con los recursos ni la escala para poner en verdadero riesgo el negocio de las entidades financieras con más años en la historia.

Caso contrario se lee cuando en la mesa se ponen a jugadores como Amazon, Facebook o Google, empresas que además de ofrecer algunas soluciones de financiamiento y gozar de una gran relevancia en la vida de los consumidores, han logrado generar dependencia de otras empresas y cuentan con la infraestructura así como alcance adecuado para dar batalla e, incluso, ganarla.

México es considerado como el mayor mercado fintech en América Latina con un total de 158 startups registradas bajo este modelo de negocio, lo que la ubica por encima de Brasil (130 startups), Colombia (77 startups) y Chile (56 startups), según estimaciones de Finnovista.

Desde 2015 Facebook ofrece la posibilidad de hacer transacciones y envíos de dinero a través de Facebook Messenger mediante la tecnología de PayPal. Por su parte Amazon cuenta con su herramienta Prime Reload, que otorga un bono de 2 por ciento a los miembros cuando usan su tarjeta de débito para traspasar fondos de una cuenta bancaria a un balance de Amazon, mientras que Google cuenta con su aplicación Google Wallet que permite el pago de servicios y productos a través de los dispositivos móviles.

Para empresas como Visa o MasterCard además de que este tipo de servicios restan, en algunos casos, ingresos por concepto de comisión, también disminuyen visibilidad en las compras de sus clientes, datos que son fundamentales para optimizar los servicios que ofrecen.

Es justo este último punto el que mayores riesgos representa. Todas las empresas corren el riesgo de volverse dependientes de las grandes tecnologías, ante la necesidad de asociar el manejo y procesamiento de sus datos a servicios como Amazon Web Services. Estar en esta posición resta control sobre la data, pero no jugar en esta cancha supone quedar atrás dentro de la nueva competencia digital.

Las nuevas firmas financieras que dan forma a la industria fintech podrían ser el gran salvavidas para la banca tradicional. El reto será dar la lectura correcta a su oferta y adaptarse a la propuesta digital en el menor tiempo posible.

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