Acusan de falsa a la youtuber vegana, Rawvana, por comer pescado: el caso que demuestra que las marcas deben ser congruentes

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Las personas que siguen una dieta vegana defienden no comer ningún producto animal. Evitan la carne (incluyendo el pollo y el pescado), huevo, leche sus derivados, la manteca, incluso la miel de abeja y la gelatina.

Los productos de origen animal no están permitidos desde su filosofía. Una férrea defensora de esta forma de vida es Rawvana, una youtuber con 2 millones 21 mil 116 suscriptores (hasta el momento de la publicación de esta nota), cuya popularidad se debe a sus recomendaciones de alimentación.

La joven destaca en YouTube, la tercera aplicación más usada por los mexicanos, con un 72 por ciento, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet.

Es por ello que es inevitable que cuando un aspecto de su marca no es congruente con lo que profesa, el contenido se viralice. Este caso nos recuerda, entonces, que las marcas personales deben ser congruentes.

El caso Rawvana

Esto, después de que una joven que comía con la youtuber, subiera un video en el que mostraba el momento. Usuarios de internet se percataron de que presuntamente había pescado en el plato de Rawvana y así comenzaron los cuestionamientos hacia la figura de internet.

 

Tuits, publicaciones en otras plataformas, comentarios en videos y hasta memes se generaron luego de conocerse que una de las más férreas defensoras de la dieta vegana comiera pescado.

La crisis para esta marca personal es destacada sobre todo para quienes siguen de cerca esta tendencia. La credibilidad y confianza es clave para un youtuber.

Recordemos que el 59 por ciento de los consumidores online a nivel mundial recomienda a amigos y conocidos una marca o personaje si confían en él, según los resultados de un estudio de Edelman, pero por el contrario, la misma fuerza de las recomendaciones, puede aplicar en contra de la marca personal.

Es por ello que algunas empresas evitan patrocinar o colocar como embajadores a youtubers o influencers de otras redes sociales, pues es un riesgo latente el manejo profesional de sus marcas, que pueden pasar gran parte de la crisis a sus sponsors.