Si 300 marcas dejaron de anunciarse en Google ¿es una señal para que el gobierno mexicano tome el mismo camino?

Durante las últimas semanas cerca de 300 marcas  retiraron su inversión publicitaria de Google y YouTube, debido a que sus anuncios aparecían en videos incitadores la violencia y el racismo. Sin embargo, en México, un tema que comienza a ser debate en medios especializados en política es si el gobierno mexicano debe tomar la misma medida.

En 2015, la administración federal gastó 22 mil 103 millones de pesos en publicidad oficial, según datos Fundar, una organización no gubernamental que ha buscado transparentar la información en el rubro con su campaña #PublicidadAbierta.

Los fundamentos del marketing político señalan que su aplicación debe centrarse en tres aspectos: el correcto mensaje de los discursos, el dinero que se emplea (especialmente si es público) y el activismo de los simpatizantes o seguidores del líder o influencer que lo practique .

En medio de los acontecimientos actuales, el gobierno federal está expuesto a que el algoritmo de YouTube coloque sus spots en contenidos relacionados con terrorismo, una situación que sin duda generará señalamientos.

La aprobación del presidente Enrique Peña Nieto se encuentra entre las más bajas que un mandatario haya experimentado. Luego de los gasolinazos de principios de año, el 86 por ciento de los mexicanos reprobó la forma en que el jefe del ejecutivo desempeña su trabajo, según una encuesta realizada por el diario Reforma el 18 de enero.

Sin duda, la Presidencia se ha enfrentado a fuertes cuestionamientos que han desgastado la reputación del jefe del Ejecutivo Nacional, que además ha demostrado una respuesta muy lenta por parte de su equipo de comunicación social y de su Coordinación Nacional de Estrategia Digital, encabezada por Alejandra Lagunes, una comunicóloga enfocada en marketing político y con una amplia trayectoria en los medios digitales.

Actualmente, la Presidencia está presente en la mayoría de las plataformas digitales con mayor audiencia en el mundo, entre las más importantes están: Facebook (cerca de un millón de seguidores), Twitter (6 millones en la cuenta EPN y 2 millones 700 mil en Presidencia) y YouTube (114 mil suscriptores).

Por lo que replantear su estrategia de publicidad en plataformas digitales debe estar en los primeros puntos de la agenda.

Entre las marcas que iniciaron acciones para retirar la publicidad de YouTube fueron: BBC, A&T, Audi, McDonald’s, L’Oreal, Walmart, General Motors, Starbucks, Pepsico, Volkswagen y The Guardian, sólo por mencionar algunas.

Ante la situación, Google solamente pronunció unas palabras en su blog y afirmó que trabajarían en el asunto. Matt Brittin, director de Google en Europa, fue el único que salió a defender a su empresa, luego de la evidente furia de los anunciantes: “Lamentamos que algo así haya ocurrido. No queremos que pase y asumimos la responsabilidad”, indicó.

Google enfrenta una situación difícil, tal y como la que ya enfrenta Facebook por las “fake news”, que tomaron relevancia durante campaña electoral de Estados Unidos y que contribuyó al triunfo de Donald Trump.

Lo que queda en evidencia es que los gigantes de internet, cuyo negocio se basa en programas que capturan el contenido de otros -sin pagarlo- y sobre esa base venden publicidad, no tienen los editores ni la experiencia periodística necesaria para garantizar un mínimo control del contenido que distribuyen.

ACTUALIZACIÓN: En una entrevista con Merca 2.0, la Coordinación Nacional de Estrategia Digital señaló que la Presidencia canceló su inversión en anuncios de YouTube para 2017, debido a que la plataforma “ha fallado en sus políticas de seguridad”.

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